Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
El impulso del Mundial 2030 ha puesto a España ante un reto mayúsculo en materia de modernización de estadios. El objetivo no es construir para un mes de competición, sino para las próximas décadas, como recordó Eduard Dervishaj, responsable de Relaciones Institucionales y Proyectos Internacionales de la RFEF, quien insistió en que las nuevas infraestructuras deben estar vinculadas a la comunidad y pensadas para durar al menos 40 años.
Sin embargo, según destacó el diario AS, España avanza con un ritmo más ajustado que sus socios organizadores. Y es precisamente ahí donde Marruecos irrumpe como un competidor directo. AS subraya que varios expertos del sector ven con preocupación el fuerte empuje marroquí, que podría incluso alterar el reparto de partidos del torneo si España no acelera.
Una advertencia especialmente clara fue la de Javier Doña, de Grandstand JD, quien señaló que buena parte de la responsabilidad recae en los propietarios de los estadios y la falta de planificación: “Marruecos está empujando fuerte y ese esfuerzo, unido al retraso español, puede hacer que Marruecos nos quite algún partido del Mundial”, afirmó, en declaraciones recogidas por AS.
El arquitecto Mark Fenwick, autor de proyectos como el Nou Mestalla o el RCD Stadium, coincidió en que España arrastra un notable atraso. Recordó que el Mundial 2030 no exige simples remodelaciones, sino transformaciones profundas y sostenibles que conecten con la ciudad y su tejido social. En palabras de los ponentes, un estadio moderno es hoy una inversión estratégica que marca el desarrollo urbano de los próximos 50 o 100 años.
De ahí que Dervishaj insistiera en que el Mundial no puede quedar únicamente en manos de administraciones y clubes: la opinión del aficionado también debe tener peso. Una reflexión que, según destaca AS, cobra aún más relevancia ante el avance decidido de Marruecos, que ya ha enviado un mensaje claro a sus socios: está preparado para competir por un papel protagonista en 2030.
