Rue20 Español/Ciudad de México
Moisés Amselem Elbaz*
El 18 de noviembre de 1956 quedó grabado en la memoria histórica de Marruecos no solo como el día del regreso triunfal del Rey Mohamed V —que Dios le tenga en Su Gloria Eterna—, sino como el momento en que se consolidó la unidad nacional, base sobre la cual se ha construido un Reino unido, fuerte e indivisible.
La Unidad del Reino y Sus Provincias del Sur
Hoy, gracias a la visión clarividente y el liderazgo inquebrantable de Sus Majestades, podemos afirmar con orgullo que Marruecos es un solo país, desde Tánger hasta Lagouira. La recuperación de las provincias del Sur —el Sáhara marroquí— fue un proceso histórico de reunificación territorial iniciado con la Marcha Verde en 1975, bajo la sabia dirección de Su Majestad el Rey Hassan II —que Dios le tenga en Su Misericordia—. Esta epopeya nacional confirmó la integridad territorial del Reino y reforzó la cohesión de todo el pueblo marroquí en torno a su soberanía y su identidad común.
La Herencia Sagrada de los Reyes Alauitas
Mohamed V —que Dios le tenga en la Gloria Eterna—
Fue el arquitecto de la independencia y el símbolo de la unidad. Su lucha, sacrificio y regreso del exilio no solo liberaron a Marruecos del protectorado, sino que sentaron las bases de un Reino unido y soberano. Su visión siempre estuvo orientada hacia la consolidación de la nación en su integridad territorial y espiritual.
“Prefiero vivir en el exilio antes que renunciar a los derechos de mi pueblo y a la unidad de mi país.”
—Mohamed V
Hassan II —que Dios le tenga en Su Gloria Eterna—
Continuó la obra de su padre con determinación y sabiduría. Bajo su reinado, Marruecos completó su unidad territorial con la recuperación de las provincias del Sur, un logro histórico que fortaleció la nación y proyectó estabilidad y orgullo en todo el Reino.
“El Sáhara es marroquí, como Marrakech, Fez o Casablanca. No se negocia la unidad territorial de la patria.”
—Hassan II
Mohamed VI —que Dios Le Asista—
Heredero de este legado de unidad y paz, Su Majestad el Rey Mohamed VI ha consolidado y profundizado el desarrollo de todas las regiones, incluyendo las provincias del Sur, con importantes proyectos económicos, sociales e infraestructurales. Su liderazgo ha reforzado la indisoluble unidad del Reino, garantizando prosperidad, seguridad y armonía para todos los marroquíes.
“La lealtad a la patria y el compromiso con su unidad son un deber sagrado que todos debemos honrar.”
—Mohamed VI
Corolario
El 18 de noviembre no es solo una conmemoración histórica; es un recordatorio permanente de que Marruecos es uno e indivisible. Gracias al compromiso inquebrantable de Sus Majestades los Reyes, hoy vivimos en un país unido, en paz y en constante progreso, orgullosos de nuestra historia y confiados en nuestro futuro.
