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sábado, junio 6, 2026

Juanvi Pérez Aras: La resolución del CS sobre el Sáhara es fruto del liderazgo del Rey Mohamed VI y su diplomacia eficaz

Rue20 Español/Málaga

Entrevistado por Ismail El Khouaja

La reciente adopción por unanimidad de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, que consolida el Plan de Autonomía marroquí como la única base seria, creíble y realista para la solución del diferendo regional sobre el Sáhara, marca un punto de inflexión en la acción diplomática del Reino de Marruecos.

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En este contexto, Rue20 Español conversa con Juanvi Pérez Aras*, exdiputado (del PP) del Congreso de los Diputados por Valencia y analista político, quien ofrece una lectura detallada de los alcances políticos y diplomáticos de esta resolución histórica.

A lo largo de la entrevista, Pérez Aras examina el papel determinante de la diplomacia marroquí bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, la función renovada de la MINURSO en esta nueva etapa y las implicaciones de la posición española respecto al expediente del Sáhara. El politólogo valenciano reflexiona además sobre el gesto de apertura del monarca marroquí hacia Argelia y sobre la necesidad de revitalizar la cooperación regional en el Magreb como vía para consolidar la estabilidad y el desarrollo compartido entre África y Europa.

— Seguramente usted siguió la votación del Consejo de Seguridad de la ONU que consagra la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara, ¿Cómo describe el significado de la resolución y cómo refleja el trabajo de la diplomacia marroquí?

Un Proceso enquistado en el tiempo que ha culminado con la buena noticia para el Reino de Marruecos de esa resolución histórica del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sin ningún voto en contra, con tres abstenciones y con una unanimidad que refleja el buen trabajo de la Diplomacia Alauita. Sin lugar a dudas, se trata del fruto de un gran trabajo por parte de la diplomacia marroquí, bajo el auspicio de Su Majestad el Rey Mohamed VI, impulsor de esta victoria política del Reino de Marruecos.

—¿Cómo evalúa la resolución del Consejo de Seguridad que avala el Plan de Autonomía marroquí para el Sáhara como única solución viable, y cómo ve la continuidad de la MINURSO un año más?

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Considero que es una buena salida a un conflicto que estaba bloqueado porque las partes no encontraban un punto de encuentro y Naciones Unidas que creó en 1991 la MINURSO tampoco ha conseguido en estos años desbloquearlo. La continuidad de la MINURSO viene a apuntalar este nuevo período que se abre, tomando como referencia la propuesta de autonomía de Marruecos, con vistas a lograr una solución “justa, duradera y mutuamente aceptable”. La inteligente apuesta de Marruecos, aportando una nueva visión a la resolución histórica, ha sido determinante para este giro de Naciones Unidas y también, para el cambio de percepción de muchísimos países que han visto la bondad de la propuesta y una satisfactoria salida para alcanzar esa “solución, duradera, justa y aceptable para ambas partes”. La MINURSO debe entender que se abre un nuevo periodo, que es una nueva oportunidad para recuperar el prestigio de Naciones Unidas, tan cuestionado por sus propios errores. Estamos hablando que abrimos una nueva etapa en la región, con una fórmula que busca desarrollar la autonomía de la misma en el mismo sentido que hemos desarrollado nuestro estado autonómico en España y ahí, para los que hemos visitado la región de las provincias del sur, no hay más que ver la política de inversiones que ha venido desarrollando SM Mohamed VI para desarrollar un territorio que quiere formar parte, por méritos propios de un futuro compartido entre todos.

— En este contexto, ¿Cómo analiza la postura de España en relación con el expediente del Sáhara, y qué implicaciones tiene la posición actual del Gobierno de Sánchez según su análisis?

España no ha estado a la altura de las circunstancias desde hace demasiado tiempo. El Sáhara quedó abandonado después de los acuerdos de Madrid. España, como potencia administradora “dejegó” sus funciones a Mauritania y a Marruecos, quedando Marruecos solo en la gestión del territorio tras el abandono también de Mauritania.

La postura histórica de España se ha visto resquebrajada por la actitud del Presidente Sánchez de romper los consensos que van más allá de la propia alternancia en el poder, especialmente en Política Exterior y más aún en el caso de Marruecos. A pesar de la controversia interna y la influencia del relato que el Frente Polisario ha venido introduciendo eficazmente en la política y en la sociedad española, su gran ambición, la creación de un Estado saharaui se ha visto no solo inviable , sino que lo más importante y ahí ha estado una de las grandes debilidades de la propuesta pro-saharaui, su fragilidad se convertía en un factor de desestabilización que venía a sumarse al ya complejo contexto del Sahel, haciendo peligrar la estabilidad de la región. La polarización del clima político en España no ha ayudado a definir una postura, que entiendo debería haber sido de un mayor protagonismo dada la vinculación histórica que nos une, pero el cambio de opinión del Gobierno de Sánchez ha demostrado que no hay agenda exterior definida, solo decisiones ad-hoc para salvar los difíciles equilibrios de un gobierno demasiado influenciado por las tesis del Polisario.

—Usted dijo que España se ha quedado en segundo plano tras Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos. De ser el PP en el Gobierno, ¿habría dado España un paso más avanzado que el del gobierno de Sánchez?

Que España ha quedado relegada en la actual geopolítica mundial es una evidencia constatada. La política exterior de España creo que va en contra como he dicho de nuestra propia historia y de la propia evolución de esa diplomacia estratégica que está generando un Nuevo Orden Mundial. No se puede vivir de espaldas a tus aliados históricos ni generar controversias que solo propician que se te relegue al rincón irrelevante de la historia.

No hay más que ver la posición del presidente Sánchez en ese aspecto y el tema del Sáhara no ha sido tampoco baladí. Como he dicho antes, España siempre ha estado al lado de las resoluciones de Naciones Unidas, pero de forma paralela a ese acatamiento a las resoluciones de Naciones Unidas, el relato marcado desde el Frente Polisario y Argelia ha significado una hoja de ruta muy importante para la izquierda española. En ese caso la posición de España es una posición en estos momentos debilitada a nivel internacional por una acción de gobierno que sigue remando en contra de la situación actual. Creo que Marruecos ha estado esperando una posición más firme de España que ha ido arrastrando los pies en este tema con el presidente Sánchez a la cabeza, porque sabía que era abandonar un posicionamiento histórico de apoyo a las tesis del Frente Polisario en relación al Sáhara.

Los gobiernos del Partido Popular tienen que darse cuenta y no puede ser de otra manera, y creo que el presidente Feijoo está en esa línea, de que Marruecos es uno de nuestros firmes aliados, nos une un vínculo histórico y eso hay que potenciarlo, defenderlo. Tenemos que seguir por la línea de la cooperación, profundizando en los vínculos que nos unen, tendiendo la mano a un país que para nosotros es imprescindible porque es la puerta de África y nosotros somos para ellos la puerta de Europa. Ese vínculo, esa alianza histórica tenemos que saber potenciarla y ponerla en valor.

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—El Rey Mohamed VI ha vuelto a tender la mano a Argelia, ¿cómo analiza el gesto reiterado del Rey para romper barreras y construir la Unión del Magreb?

Respecto a Argelia, yo creo que es importantísimo esperar a ver cómo evolucionan los acontecimientos porque si no me equivoco Estados Unidos también está jugando ahí un papel importantísimo con sus enviados especiales que han estado en la resolución del conflicto de Oriente Medio y ahora también están de alguna manera haciendo de mediadores entre Argelia y Marruecos para apuntalar esa hoja de ruta que se abre tras la resolución del Consejo de Seguridad.

España que tenía que haber jugado un papel protagonista, por su ubicación estratégica, proximidad y vínculos históricos, debe ver el acuerdo con expectación porque estamos hablando de dos países vecinos, dos países hermanos, dos países socios comerciales con vínculos importantísimos que tenemos que ir de la mano para garantizar un desarrollo regional imprescindible para África y Europa.

En este aspecto lo que esperamos es que Argelia se reconduzca y que todo vaya en beneficio en este caso de los grandes afectados, esa gente de los campamentos de Tindúf que por decenios han estado ahí abandonados, sujetos a la autoridad absolutista del Frente Polisario, a sus políticas que los convertían en rehenes del mismo y que ahora tienen una ventana de oportunidad, un proyecto y una tierra que les puede ofrecer recuperar un proyecto de vida lleno de oportunidades y prosperidad.

— Volviendo a la resolución de la ONU, ¿cómo valora el papel que ha jugado el Rey Mohamed VI en este logro diplomático, y cómo se refleja el liderazgo de Marruecos en la geopolítica africana y global?

No cabe más que felicitar al pueblo marroquí sobre todo a la figura de Su Majestad, como impulsor y alma de esta iniciativa. Una labor callada pero intensa, prolongada, efectiva y eficiente, asumiendo ese rol de garantizar y convencer a muchísimos aliados, a muchísimos países de que la solución de la autonomía para el territorio era lo mejor que podía pasar para Marruecos, para Argelia y así garantizar la estabilidad necesaria en la región

En ese caso no puedo más que sumarme a esa felicitación conjunta y esperar que Marruecos siga ejerciendo ese liderazgo, político, económico-financiero, industrial en ese continente que es el continente del siglo XXI, África. Un liderazgo importante, necesario. Un liderazgo moderador que estamos viendo ante la nueva geopolítica mundial, asumiendo un rol importantísimo como principal aliado de Estados Unidos en África, con los países árabes donde Marruecos también tiene mucho que decir, con Israel y también con otras potencias como China y Rusia, lo que pone en valor ese trabajo siempre reconocido de la diplomacia marroquí. Pero lo más importante, es esa actitud y disposición de S.M. Mohamed VI, ese gesto hacia Argelia de la mano tendida que vuelve a poner en valor la disposición del Reino Alauita para la resolución pacífica de un complejo conflicto desde la estabilidad, coherencia y visión de futuro en paz y prosperidad para la región.

Juanvi Pérez Aras* es analista político y exdiputado del Congreso de los Diputados de España por Valencia. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad CEU San Pablo y especializado en Protocolo y Relaciones Institucionales, ha ocupado diversos cargos en el Partido Popular y en la Diputación de Valencia. Es vocal de la Junta Directiva de la Asociación Valenciana de Politólogos (Avapol).

Su visión analítica y su conocimiento de la política exterior española le han convertido en una voz reconocida en los debates sobre las relaciones bilaterales entre España y Marruecos y sobre la evolución geopolítica del Magreb.

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