Rue20 Español/Rabat
El ministro de Equipamiento y Agua, Nizar Baraka, estimó que Marruecos podría vivir su octavo año consecutivo de sequía, debido a la persistencia de condiciones climáticas inestables y la escasez de precipitaciones. El ministro señaló que el Gobierno ha puesto en marcha una serie de proyectos estratégicos para hacer frente a este desafío, entre ellos la construcción de presas y plantas desalinizadoras de agua de mar.
Las declaraciones del ministro se produjeron durante una sesión en la Cámara de Consejeros celebrada ayer martes, donde explicó que el Reino lleva siete años consecutivos bajo los efectos de la sequía. Indicó además que los datos registrados hasta septiembre pasado auguran una nueva temporada hidrológica difícil, lo que convierte al año 2025 en un fuerte candidato a ser el octavo año dentro de la serie de años secos.
Baraka reveló que el nivel de llenado de las presas ha disminuido considerablemente, pasando del 40 % en mayo pasado al 32 % actualmente, lo que refleja la magnitud del descenso de los recursos hídricos.
Frente a esta preocupante situación, el ministro subrayó que el Gobierno está ejecutando proyectos estratégicos destinados a ampliar la red de presas y reforzar la dependencia de la desalinización del agua de mar, señalando que esta tecnología cubrirá aproximadamente el 60 % de las necesidades de agua de la población de aquí a 2030.
Baraka añadió que las recurrentes olas de sequía coinciden con un notable aumento de las temperaturas, lo que agrava aún más la situación hídrica y ambiental del país.
La crisis de sequía tiene un impacto directo en la economía nacional, especialmente en el sector agrícola, considerado un pilar fundamental del Producto Interior Bruto y fuente de sustento para alrededor del 40 % de la mano de obra, según los datos oficiales.
