Rue20 Español/El Aaiún
Al margen de una reunión bilateral con el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, el asesor principal del presidente estadounidense Donald Trump, Massad Boulos, reiteró el firme compromiso de Estados Unidos de apoyar la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara, subrayando que «el plan de autonomía presentado por el Reino constituye la única solución justa y duradera al conflicto».
Boulos añadió, en su cuenta de la plataforma X, que esta reunión fue una oportunidad para discutir formas de fortalecer la asociación estratégica entre Marruecos y Estados Unidos, y explorar las oportunidades de inversión que las empresas estadounidenses pueden ofrecer en varias regiones del Reino, incluidas las provincias del sur, señalando que «Washington espera acelerar el proceso político de una manera que sirva a la estabilidad regional y garantice los intereses de ambas partes».
I had the pleasure of meeting Foreign Minister Bourita to discuss opportunities to strengthen our strategic partnership and alliance, especially as U.S. firms pursue opportunities throughout all of Morocco including its territory of Western Sahara. I discussed efforts to… pic.twitter.com/Yf5HBYqmyX
— U.S. Senior Advisor for Africa (@US_SrAdvisorAF) September 26, 2025
El asesor estadounidense explicó que la cooperación entre los dos países se extiende a varios campos económicos y de inversión, señalando que «el horizonte político abierto y el entorno de inversión estable en Marruecos proporcionan un terreno fértil para profundizar las relaciones bilaterales».
Boulos concluyó su tuit confirmando que la asociación estadounidense-marroquí seguirá siendo fuerte y continua, lo que refleja el compromiso de Estados Unidos de apoyar los esfuerzos del Reino para lograr el desarrollo y la estabilidad en la región.
Esta postura reitera el apoyo estadounidense constante a la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos en 2007, que las sucesivas administraciones estadounidenses han descrito como seria, realista y creíble, y que también se alinea con las últimas resoluciones del Consejo de Seguridad que enfatizan una «solución política realista, pragmática y duradera» basada en el consenso entre las partes.
