Rue20 Español/ Ciudad de México
Por Moisés Amselem Elbaz*
La visión de SM el Rey Mohammed VI: Infraestructuras como eje de poder blando
La inauguración del complejo portuario de Casablanca (18 septiembre 2025) bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI consolida al Reino como «puente geoeconómico entre continentes». Thomas Reilly, ex embajador británico en Marruecos, lo resume así: «Estos proyectos no mueven solo contenedores: reposicionan a Marruecos en el tablero global».
Casablanca: El gigante que mira a Europa y África
Capacidad: 9 millones de TEUs* anuales (triplica su eficiencia desde 2020).
Inversión: 2.300 millones de euros.
Impacto estratégico:
Conexión directa con la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA).
Plataforma logística para empresas europeas que evitan la congestión del Mar Rojo.
TEUs: Contenedores de 20 pies
Más allá de Casablanca
La red que teje el futuro
1. Tánger Med (Mediterráneo):
7 millones de TEUs en 2024.
Atrae el 68% de la inversión industrial automotriz del norte de África.
2. Nador West-Med (en construcción):
– Rivalizará con Algeciras (España) en tráfico de cruceros y energías renovables.
3. Dakhla Atlántico (Sáhara marroquí):
– 3 millones de TEUs y 4.200 millones de euros invertidos.
– Proyectado como hub para conectar recursos africanos (fosfatos, hidrógeno verde) con América Latina.
Claves del éxito: Por qué Marruecos marca la pauta
Planificación a largo plazo: Proyectos alineados con la Visión 2030 del Reino.
Diversificación económica: Los puertos atraen 14.000 M€ en logística y energías limpias (2025).
Soft power: 23 acuerdos comerciales con países africanos firmados desde sus puertos.
Opinión experta
La mirada de Thomas Reilly: «La modernización portuaria marroquí trasciende lo económico: es un mensaje de estabilidad al mundo. Cuando un país invierte el 7% de su PIB en infraestructuras de clase mundial, está escribiendo su propio destino geopolítico».
Un modelo inspirador
La apuesta marroquí por mega-infraestructuras portuarias, analizada aquí con datos de Reilly, refleja una estrategia clara: convertir la geografía en ventaja económica. No es solo comercio, sino la construcción de un legado como interlocutor indispensable en la era de las cadenas de suministro globales.
*Colaborador.
