Rue20 Español/ Fez
A pocas horas de la salida del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, de Israel, el Tsahal dio el pistoletazo de salida a una gran ofensiva terrestre en la ciudad de Gaza, con el objetivo de ocuparla y anexarla forzosamente a la lista de territorios ilegítimos que ha tomado desde su fundación en 1948.
Esta violenta operación comenzó con un intenso bombardeo en la zona central de la Franja de Gaza, un área repleta de personas que se refugiaron allí tras huir de la ciudad.
Respaldando este acto criminal rechazado por gran parte de la comunidad internacional, el ministro israelí de Defensa, Israel Katz, escribió en su cuenta de X: “Gaza está ardiendo. No vamos a abandonar y no vamos a detenernos hasta que completemos la misión”.
Según la versión israelí, la ciudad de Gaza es el centro de operaciones de las Brigadas de Al-Qassam, la facción militar del movimiento islamista Hamás.
La ciudad, según informaron medios locales en Gaza, acoge actualmente a más de 500.000 personas, una cifra elevada de desplazados que se resisten a abandonar su tierra, conscientes de que, si lo hicieran, probablemente nunca volverían a ella.
La ofensiva israelí coincide con la publicación de un informe de una comisión independiente de la ONU, que denuncia que el Estado hebreo está cometiendo un genocidio en Gaza, basándose en la situación de los refugiados, quienes ya no cuentan con ningún lugar seguro y viven bajo el constante estruendo de los bombardeos y los aviones.
