La historia: un antídoto contra el odio y la ignorancia (I)

Rue20 Español/ Agadir

Youssef Akmir*

 

- Anuncio -

​Tras la moción aprobada en el ayuntamiento de Jumilla que vetó la celebración de las oraciones de las dos principales festividades del calendario musulmán (el Eid al-Fitr y el Eid al-Adha) en instalaciones deportivas públicas, el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, se ha sumado a la polémica. A través de una publicación en redes sociales, llamó a los musulmanes afincados en España «moritos» y les recriminó no condenar los asesinatos que sufrieron los cristianos en países islámicos.

Según el periódico El País, Sanz es conocido por sus habituales declaraciones ultraderechistas. Su afinidad con el partido Vox parece incitar su vena racista y lo convierte en un defensor del odio y la intolerancia, desviándose así de lo que dicta el Evangelio. Dudo mucho que el señor arzobispo se haya guiado por el «amor al prójimo» cuando formuló por escrito su impertinente declaración.

​Podría haberse documentado sobre el historial de la orden a la que pertenece, la Franciscana, y sobre el trato que siempre ha recibido en Marruecos, antes de echar más leña al fuego en un asunto ajeno a las competencias del entorno eclesiástico. Seguramente, hubiese cambiado de idea sobre esos «moritos» cuyo país de origen acogió desde antaño a órdenes de las diferentes religiones monoteístas, garantizando su seguridad.

El señor Sanz desconoce una serie de hechos que podrían hacerle cambiar de actitud, siempre y cuando se deje guiar por la razón y el sentido común, y no por la propaganda ultraconservadora. Una visión retrospectiva del pasado que ambas orillas del estrecho de Gibraltar comparten podría ser el mejor antídoto contra el odio, el miedo y la ignorancia; un elemento que estimula la convivencia y el respeto mutuo entre las diferentes confesiones que coexisten en la España democrática.

​Lo que al señor Jesús Sanz se le escapa sobre los «moritos» es la excelente relación que las instituciones marroquíes siempre han mantenido con la Iglesia, desde los tiempos remotos hasta la era más reciente. En 1976, se abrieron oficialmente la embajada marroquí en el Vaticano y la nunciatura apostólica de la Santa Sede en Rabat. En 1980, Su Majestad el rey Hassan II realizó una visita oficial al Vaticano, donde fue recibido por Su Santidad, quien devolvió la visita el 19 de agosto de 1985. El papa Juan Pablo II, al bajar del avión, se arrodilló para besar el suelo, bendiciendo así esas tierras. Su Santidad pronunció por primera vez un discurso ante jóvenes musulmanes en el Gran Estadio de Casablanca. El viaje de Su Santidad a Marruecos se convirtió en un evento histórico por ser la primera visita de un pontífice a un país islámico.

- Anuncio -

​La segunda visita de un papa a Marruecos fue realizada el 30 y 31 de marzo de 2019 por Francisco I. Su Santidad fue recibido por Su Majestad el rey Mohamed VI. Juntos presenciaron varias actividades con el propósito de promover el diálogo y la convivencia interreligiosa.

El Vaticano y Marruecos siguen contando con los servicios diplomáticos de sus respectivos embajadores: Alfred Xuereb en Rabat y Raja Naji Mekkaoui en la Santa Sede. Ambos velan para que las relaciones entre los dos países estén siempre en un estado impecable. Además, una treintena de parroquias católicas, divididas en dos arquidiócesis (la de Tánger y la de Rabat), atienden a devotos extranjeros, muchos de ellos afincados en Marruecos. Esto es, en definitiva, la prueba patente e irrefutable del respeto y la tolerancia que caracterizan al país norteafricano hacia todas las confesiones, y particularmente hacia la católico-cristiana. Por lo tanto, un mejor conocimiento del «otro» podría servirle al señor arzobispo de Oviedo para que, en futuras ocasiones, reflexione mejor antes de hablar.

*Profesor en la Universidad Ibn Zohr-Agadir.

Mira nuestro otro contenido

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Anuncio

VIDEOS

Entradas populares

CONTINÚA LEYENDO