Rue20 Español/ Barcelona
La reciente operación de los Mossos d’Esquadra en Mataró (Barcelona) vuelve a poner en el foco a Marruecos como punto de llegada de material sustraído en Europa. El hallazgo de un millar de teléfonos, relojes inteligentes, tabletas y ordenadores confirma la magnitud de un comercio ilícito que cruza fronteras y erosiona la confianza en el mercado de segunda mano.
Los agentes desmantelaron un entramado que compraba móviles robados en España y otros países europeos, los manipulaba y los enviaba periódicamente a Marruecos a través de conductores de camiones vinculados a empresas de logística de Tánger. La red, heredera del llamado “caso Baltis” en Barcelona, había recuperado ya casi 2.000 terminales y contaba con dos supuestos cabecillas, hoy en prisión preventiva, según informa El Faro de Ceuta.

La infraestructura era estable: pisos, aparcamientos y vehículos que permitían almacenar y preparar envíos con total discreción. Parte de los dispositivos incluso se desviaba a Francia para su posterior reexpedición a China. La investigación destapó también estafas de “phishing”, en las que se engañaba a los propietarios de los móviles para obtener contraseñas bancarias o de correo.
El hallazgo confirma que los delincuentes europeos buscan en el Reino un mercado fértil para reintroducir bienes robados. Para las autoridades marroquíes, este golpe policial español es un recordatorio de la urgencia de reforzar la trazabilidad de los productos electrónicos, endurecer los controles en puertos y aumentar la cooperación bilateral. Frenar este flujo ilícito, en general, protege tanto a los consumidores como a la imagen de un país que aspira a consolidar su economía digital.
