Rue20 Español/Rabat
Con la cercanía de la discusión sobre la cuestión del Sáhara marroquí en el Consejo de Seguridad de la ONU en octubre, los esfuerzos diplomáticos se intensifican en torno a este conflicto artificial, que ha captado la atención de las grandes potencias y de las Naciones Unidas, en busca de un enfoque político equilibrado que garantice la estabilidad regional y facilite una solución definitiva a esta disputa artificial.
En este contexto, el asesor del presidente estadounidense para asuntos africanos y de Oriente Medio, Massad Boulos, mantuvo un encuentro bilateral con el enviado personal del Secretario General de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura.
Durante la reunión, Massad Boulos reafirmó el firme apoyo de Estados Unidos a la iniciativa marroquí de autonomía «real» bajo soberanía marroquí, considerándola la única solución viable y realista para poner fin al conflicto artificial.
Las conversaciones entre Massad Boulos y De Mistura representaron un paso clave para discutir el rol de la MINURSO, destacada como un instrumento estratégico para preservar la estabilidad.
Asimismo, se exploraron posibilidades de avanzar en el proceso político liderado por la ONU hacia resultados concretos, antes de que De Mistura presente su informe semestral al Consejo de Seguridad.
Massad Boulos subrayó la importancia de mantener una coordinación estrecha entre Washington y la ONU para establecer las condiciones necesarias para una paz duradera que fortalezca la estabilidad en la región.
Estos desarrollos coinciden con un creciente consenso internacional sobre la viabilidad de la iniciativa marroquí de autonomía como la opción más seria para resolver el conflicto artificial.
Las conversaciones reflejan la sólida cooperación entre Estados Unidos y las Naciones Unidas, especialmente en vísperas de los debates en la ONU que definirán los próximos pasos del proceso político.
El enfoque estadounidense
La reunión entre Massad Boulos y De Mistura se enmarca en el compromiso de Estados Unidos de consolidar su reconocimiento explícito de la marroquinidad del Sáhara, vinculando cualquier solución definitiva al conflicto con la propuesta marroquí de autonomía, que permite a los habitantes de las provincias del sur gestionar sus propios asuntos.
Esta iniciativa estadounidense refleja el compromiso de Washington de involucrarse diplomática, política y operativamente en la búsqueda de una solución justa, práctica y negociada, que garantice el retorno de los retenidos a su tierra, ponga fin al conflicto y fomente la cooperación regional; además de normalizar las relaciones entre los países de la región para promover soluciones pacíficas y el desarrollo conjunto.
La reafirmación de la postura estadounidense, que considera la autonomía bajo soberanía marroquí como la única vía viable, se alinea con la nueva estrategia de política exterior de Estados Unidos en África, particularmente en el norte, que busca promover métodos pacíficos para resolver conflictos, basándose en el derecho internacional y las mejores prácticas para la resolución de disputas.
Además, se destacó que la trayectoria de la ONU en la cuestión del Sáhara marroquí refuerza la percepción de la dificultad de lograr avances significativos bajo el actual enfoque de neutralidad negativa adoptado por la organización, criticando las maniobras de Argelia y otros actores que han intentado debilitar el proceso de resolución mediante tácticas como la manipulación del censo electoral, la influencia en las provincias del sur y la generación de disturbios en foros internacionales.
Las discusiones también abren el debate sobre el rol de la MINURSO, sus competencias y su capacidad para enfrentar los desafíos de seguridad actuales, mientras surgen propuestas para explorar alternativas a esta misión que se ajusten a las necesidades de la etapa actual.
Los preparativos para el debate de octubre en la ONU no solo abordarán la continuidad de la MINURSO, sino también la búsqueda de nuevas alternativas, especialmente ante el creciente consenso internacional sobre la iniciativa marroquí de autonomía de 2007, el reconocimiento de la marroquinidad del Sáhara y el respaldo a una solución política justa y realista.
Consenso internacional en ascenso
Los preparativos para los debates de alto nivel en el Consejo de Seguridad en octubre, junto con la renovación del mandato de la MINURSO, han llevado a Estados Unidos a anticiparse mediante la reunión entre Massad Boulos y De Mistura, consolidando el reconocimiento claro de la marroquinidad del Sáhara y abogando por una solución justa basada en la autonomía.
El respaldo estadounidense a la legitimidad histórica y jurídica de Marruecos está en plena conformidad con el derecho internacional.
Se criticaron los esfuerzos de Argelia y sus aliados por separar una parte del territorio marroquí para crear una entidad que les permita controlar el Atlántico y consolidar sus ambiciones regionales.
Sin embargo, estos intentos están perdiendo fuerza gracias a la sólida diplomacia marroquí, basada en el respeto a la buena vecindad, la no injerencia y el enfoque en el desarrollo humano y territorial. La reformulación de prioridades nacionales y la apertura de nuevos espacios políticos, económicos y jurídicos han permitido a Marruecos consolidarse como un modelo de transición democrática.
El alto el fuego marcó un hito que permitió a la población evaluar su futuro y expresar libremente sus aspiraciones. No obstante, se insistió en la necesidad de presionar a Argelia para que participe de buena fe en los esfuerzos del Consejo de Seguridad y acepte un censo de la población en los campamentos, con el fin de determinar sus necesidades humanitarias y opciones políticas. La reunión entre Massad Boulos y De Mistura refuerza el reconocimiento de Washington a la marroquinidad del Sáhara y establece la autonomía como la base para una solución definitiva.
Los debates en el Consejo de Seguridad deben centrarse en evaluar la adecuación del mandato de la MINURSO y explorar mecanismos más realistas para la resolución pacífica del conflicto, alejados de proyectos de división que están destinados al fracaso frente a la creciente conciencia colectiva sobre la unidad y la convivencia.
