Rue20 Español/Rabat
En un anuncio realizado durante la Feria Comercial Intra-Africana (IATF 2025) este jueves, el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune prometió convertir los puertos del país en plataformas de tránsito para las naciones africanas sin litoral «dentro de cinco o seis años». Aseguró que las mercancías se transportarían por tren al Mediterráneo «en veinticuatro horas».
Sin embargo, la promesa ha sido recibida con escepticismo, calificándola de «quimera» y otra «burbuja retórica» del régimen militar argelino.
Críticos argumentan que Argelia carece de la infraestructura ferroviaria, las inversiones y, crucialmente, la confianza de sus vecinos sahelianos para cumplir tal promesa.
El anuncio se produce después de que SM el Rey Mohamed VI lanzara una iniciativa para abrir el acceso al Atlántico a países del Sahel como Mali, Níger, Burkina Faso y Chad. Esta iniciativa, que ya está en marcha, ofrece una ruta segura y directa al océano, y ha sido recibida con entusiasmo en la región.
En contraste, la propuesta de Tebboune se percibe como un intento de imitar la iniciativa marroquí, una pálida copia sin consistencia para enmascarar el aislamiento de Argelia.
Las relaciones entre Argelia y los países del Sahel se describen como «envenenadas» por la desconfianza. Expertos dudan que algún país confíe su futuro económico a un régimen militar conocido por sus cambios de opinión, sus bloqueos y su obsesión enfermiza por contrarrestar a Marruecos.
La propuesta de Tebboune se considera una operación de comunicación, un intento de emular la visión marroquí sin la credibilidad ni los recursos necesarios. Argelia se agita, Marruecos actúa destacando la diferencia entre el sueño vacío y la estrategia visionaria.
