Rue20 Español/ Fez
Walid El Moumen
El Estado de Israel ha batido todos los récords alcanzados hasta ahora en su guerra de aniquilación contra el pueblo palestino. A cambio del desarme del movimiento Hamás en Gaza, está legitimando cualquier crimen de lesa humanidad, hasta llegar al más grave de todos: la hambruna de todo un pueblo.
Sí, se ha confirmado oficialmente la hambruna en algunas zonas de la Franja, y la propia ONU respalda la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF). Este desastre humanitario que acontece en la tercera década del siglo XXI es la primera vez que se declara fuera de África. Más de 514.000 personas (casi una cuarta parte de la población de Gaza) sufren hambruna y la cifra podría elevarse a 641.000 en septiembre, según datos publicados por el diario español El País.
Toda la responsabilidad recae sobre el gobierno ultraderechista de Benjamín Netanyahu. Con su eje del mal, Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, el Estado judío ha cruzado todas las líneas rojas. Mientras la ONU reacciona y António Guterres condena la situación, Israel niega los hechos y califica el informe de “mentira descarada”, acusando a Hamás de manipulación.
Desgraciadamente, Israel comete claros crímenes de guerra sin que haya una respuesta práctica por parte de la comunidad internacional, como sí ocurrió cuando Rusia decidió invadir Ucrania. Ninguna presión efectiva se ha implementado ni ha entrado en vigor.
Al menos 273 personas han muerto por causas relacionadas con el hambre desde octubre de 2023, entre ellas 112 niños. Y la ONU advierte que la hambruna podría extenderse a otras zonas —Deir el Balah y Jan Yunis— en pocas semanas si no se logra un alto el fuego.
Lo más preocupante de toda esta tragedia es que Israel no tiene intención de frenar sus acciones. Al contrario, se prepara para la invasión terrestre de Ciudad de Gaza, donde se concentran un millón de personas. El ministro de Defensa, Israel Katz, amenazó con “abrir las puertas del infierno” si Hamás no se desarma y libera a los rehenes. El plan incluye bombardeos masivos, evacuación de civiles y ocupación total de la ciudad.
Los últimos bombardeos han dejado al menos 30 muertos, incluyendo familias enteras. Y una investigación reveló que el 83% de las víctimas en Gaza son civiles, lo que representa una de las proporciones más altas en la historia de las guerras modernas.
