Rue20 Español/Rabat
En un contexto global marcado por la incertidumbre económica, Marruecos se perfila como un ejemplo de estabilidad y crecimiento en la región MENA, según un reciente informe de Ernst & Young (EY).
Mientras la economía mundial se desacelera, con proyecciones de crecimiento que bajan del 3,2% en 2024 al 3,0% en 2025, el Reino marroquí se mantiene firme gracias a una sólida gestión macroeconómica y una estrategia de diversificación.
El informe de EY destaca la dificultad de los mercados emergentes para mantener el ritmo ante la fragmentación geopolítica, las tensiones comerciales y la volatilidad financiera.
Sin embargo, Marruecos se diferencia gracias a su estabilidad política, una política monetaria rigurosa liderada por Bank Al-Maghrib, la modernización de su sistema bancario y un clima de negocios en constante mejora. Se prevé que el crecimiento en la región MENA se sitúe en el 3,1% para 2025, mientras que Marruecos se encuentra en una trayectoria aún más prometedora.
El Reino aprovecha su posición estratégica, como puente entre África y Europa, para fortalecer su participación en las cadenas de valor globales. En un momento donde las potencias mundiales buscan asegurar sus suministros y relocalizar la producción, Marruecos se presenta como una alternativa competitiva, confiable y estratégicamente ubicada.
EY identifica sectores clave para el crecimiento del país: la industria manufacturera, especialmente la automotriz y la aeronáutica, impulsadas por ecosistemas integrados e infraestructuras de primer nivel; las energías renovables, donde Marruecos es pionero en la región con inversiones en solar, eólica e hidrógeno verde; y la agroindustria, con un gran potencial a pesar de los desafíos climáticos y de recursos hídricos.
La innovación tecnológica, particularmente en inteligencia artificial, también juega un papel crucial. Se estima que la IA podría añadir más de un punto porcentual al PIB de la región MENA para 2033, y Marruecos, con su apuesta por la digitalización y el desarrollo de talento digital, está bien posicionado para aprovechar esta oportunidad.
A pesar de los riesgos externos, como la volatilidad de los precios de la energía y la contracción de la demanda europea, los fundamentos económicos de Marruecos se mantienen sólidos, con un déficit fiscal controlado, una deuda pública contenida y una moneda estable. En un mundo inestable, el Reino marroquí demuestra que la diversificación, la sostenibilidad y la innovación son las claves para el éxito económico.
