Rue20 Español/El Aaiún
Tras el histórico reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara por parte de Estados Unidos en diciembre de 2020, Washington parece estar listo para dar un paso significativo hacia la consolidación de esta postura con la apertura a inversiones en la región.
Este movimiento, que transformaría el respaldo político en una realidad económica tangible, se perfila como un espaldarazo fundamental para Rabat y un refuerzo a la estabilidad regional para Washington.
La administración Biden, pese a las especulaciones iniciales sobre una posible revisión de la decisión de su predecesor, ha optado por la continuidad, afianzando el reconocimiento de la soberanía marroquí como un pilar en la relación estratégica bilateral.
El Plan de Autonomía marroquí para el Sáhara, calificado repetidamente por la diplomacia estadounidense como «serio, creíble y realista», ha ganado aún más terreno con las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, en la primavera de 2025. Rubio subrayó la importancia del plan como única base para las negociaciones y la necesidad de considerar el Sáhara como parte integrante de Marruecos en los intercambios comerciales con Estados Unidos.
Este cambio de escenario tiene importantes implicaciones económicas, eliminando la «incertidumbre jurídica» que frenaba la inversión internacional. El tratado de libre comercio entre Marruecos y Estados Unidos, firmado en 2006 y que inicialmente no incluía al Sáhara marroquí, ahora podrá integrar plenamente la región, ofreciendo garantías a los inversores privados. Más allá del gesto hacia Marruecos, esta decisión se enmarca en la estrategia estadounidense de afianzar la estabilidad en una zona geoestratégica clave que conecta el Atlántico, África Occidental y rutas energéticas vitales.
Esta tendencia se alinea con un movimiento internacional más amplio. La Agencia Francesa de Desarrollo anunció en mayo de 2025 un programa de 150 millones de euros para proyectos en Dajla y el sur de Marruecos. Simultáneamente, diversas capitales, incluyendo Londres, Accra y Nairobi, han expresado su apoyo al Plan de Autonomía marroquí, consolidando la propuesta del Reino como la vía más realista para resolver el conflicto.
La esperada luz verde de Estados Unidos para las inversiones podría impulsar el desarrollo del Sáhara marroquí. La región, rica en recursos naturales, ofrece un alto potencial para la generación de energías renovables gracias a su insolación y vientos constantes.
El puerto de Dajla, en plena expansión, se proyecta como un hub logístico crucial entre Europa, África Occidental y América del Norte. Los abundantes recursos pesqueros de la costa saharaui abren oportunidades para una industria pesquera modernizada y el desarrollo de cadenas de valor locales. Además, el potencial turístico del Sáhara marroquí, con sus paisajes desérticos y playas vírgenes, atrae la atención del turismo de alta gama y sostenible.
La llegada de capitales estadounidenses no solo representaría una inyección financiera, sino también una validación internacional de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, consolidando en el plano económico y diplomático lo que ya se ha logrado en la esfera internacional.
Para Estados Unidos, la inversión en el Sáhara marroquí representa una apuesta estratégica por la estabilidad y el futuro de una región del Atlántico africano con un rol crucial en las próximas décadas.
