Rue20 Español/ Fez
Meryem Ghoua
Al día siguiente de la derrota de las Leonas del Atlas en la final de la Copa Africana de Naciones Femenina contra Nigeria (3-2), la Real Federación Marroquí de Fútbol (FRMF) remitió oficialmente el asunto a la Confederación Africana de Fútbol.
La causa: la injusta decisión arbitral, que privó a Marruecos de un penalti en un momento clave del partido. El pitido final no solo sentenció una derrota cruel.
Eso sí. El lunes, la FRMF envió oficialmente una carta de protesta a la CAF, señalando las «decisiones arbitrales incorrectas e injustas» que, según afirmó, influyeron considerablemente en el resultado del partido perdido contra Nigeria (2-3).
En el centro de la disputa: una acción polémica en el área nigeriana debería haber resultado en penalti para las Leonas del Atlas. Una falta clara que quedó impune. Una decisión que, en el contexto de una final reñida, lo cambió todo. Este momento, descrito internamente como el «punto de inflexión del partido», desató inmediatamente la indignación del personal marroquí.
Según una declaración de Hassan Boutabssil a Radio Mars, la FRMF no esperó a preparar su caso. Contactó con el canal deportivo marroquí para recuperar las imágenes de la controvertida secuencia. Estos vídeos, junto con un análisis técnico, se adjuntaron a la carta enviada al organismo rector del fútbol africano.
No es la primera vez que el arbitraje se ve en apuros durante una competición continental. Pero esta vez, la conmoción fue aún mayor porque Marruecos jugaba en casa, con el apoyo de toda una nación, en un Estadio Olímpico de Rabat repleto de entusiasmo.
El sábado por la noche, las Leonas ofrecieron un partido memorable. Un comienzo de ensueño, dos goles deslumbrantes de Ghizlane Chebbak y Sanaa Mssoudy. Y luego, el regreso de Nigeria, frío, contundente e implacable.
Sin embargo, este partido es más que un simple cambio de marcador. Cuenta la historia del surgimiento del fútbol femenino marroquí, capaz de desafiar a las gigantes del continente. También cuenta la historia de la fragilidad de un sueño, suspendido en el silbato del árbitro.
En las gradas, los presidentes de la FIFA y la CAF, Gianni Infantino y Patrice Motsepe, junto con Fouzi Lekjaa, asistieron a lo que, a pesar de todo, será recordado como una cumbre del fútbol femenino africano. Pero el resabio de la injusticia persiste. Y con él, una pregunta: ¿podemos aún esperar una competición justa sin reformas profundas del arbitraje en África?
