Rue20 Español/Rabat
Las transformaciones realizadas en Marruecos, bajo el liderazgo de Su Majestad el Rey Mohammed VI, han permitido al Reino imponerse como un modelo «de gobernanza visionaria y reformas sostenibles», afirmó el exembajador de España en Rabat, Ricardo Díez-Hochleitner.
«He sido testigo de la notable evolución de Marruecos, guiada por una Visión Real ilustrada y un compromiso constante del Soberano en favor del desarrollo y la estabilidad», declaró Díez-Hochleitner a MAP-Madrid, con motivo del 26º aniversario de la ascensión de Su Majestad el Rey al Trono de Sus gloriosos ancestros.
El diplomático español elogió, en este sentido, la dinámica de modernización impulsada por el Soberano, considerando que se trata de un modelo «ejemplar» de desarrollo y progreso, que continúa dando frutos en los ámbitos político, económico y social.
Según él, los importantes avances logrados por el Reino en todos los ámbitos lo sitúan como un actor influyente y un socio estratégico clave en el espacio euromediterráneo.
Destacando la solidez de las relaciones marroquí-españolas, Díez-Hochleitner subrayó que los lazos que unen a los dos Reinos no han dejado de fortalecerse, gracias a una relación de confianza y estima mutua entre los Jefes de Estado de ambos países, así como a una cooperación bilateral multisectorial «muy activa».
También insistió en la excelencia de la asociación estratégica entre Rabat y Madrid, especialmente en los ámbitos del comercio, la seguridad, la energía y la migración, recordando que España es, desde 2012, el primer socio comercial del Reino, mientras que Marruecos se impone como uno de los principales socios económicos de España fuera de la Unión Europea.
Evocando los profundos lazos humanos y culturales entre los dos pueblos, Díez-Hochleitner destacó la riqueza de sus intercambios en diversos ámbitos como la música, la gastronomía o el deporte, señalando que el fútbol sigue siendo la pasión más compartida entre marroquíes y españoles.
En este sentido, se mostró confiado en la capacidad de Marruecos para organizar con éxito la Copa del Mundo 2030 junto con España y Portugal, considerando que este evento mundial constituye «una formidable oportunidad para reforzar el conocimiento mutuo, los intercambios y la amistad entretenida nuestras sociedades».
