Rue20 Español/Rabat
La posibilidad de que el Frente Polisario sea designado como organización terrorista por Estados Unidos ha generado una intensa actividad diplomática por parte de Argelia, que ve amenazada su influencia en la región y el futuro del grupo separatista al que respalda.
El miércoles 23 de julio de 2025, el embajador argelino en Washington, Sabri Boukadoum, se reunió con el congresista demócrata Jimmy Panetta, uno de los impulsores de un proyecto de ley que busca precisamente esa clasificación.
El nerviosismo en Argel es palpable. La iniciativa, presentada el 26 de junio por Panetta y su colega republicano Joe Wilson, ha causado conmoción en los círculos de poder argelinos, que temen la pérdida de la ya inexistente credibilidad internacional del Polisario. La reunión de Boukadoum con Panetta, confirmada por este último en un tweet, refleja la urgencia de la situación.
Met with the Algerian Ambassador to discuss the U.S.-Algeria relationship, regional security, and trans-national terrorist organizations in their region of the African continent. Appreciate the dialogue and look forward to continued conversations that promote our mutual… pic.twitter.com/OVtluopgai
— Rep. Jimmy Panetta (@RepJimmyPanetta) July 23, 2025
Si bien Panetta se limitó a destacar la importancia del diálogo sobre «relaciones entre Washington y Argel, la seguridad regional… y las organizaciones terroristas transnacionales en África», la sola mención del tema del terrorismo en el contexto de la reunión subraya la gravedad de la situación para Argel.
La designación del Polisario como grupo terrorista por Estados Unidos tendría consecuencias devastadoras para el movimiento. Implicaría la congelación de activos, restricciones de viaje, mayor escrutinio financiero y, crucialmente, la pérdida de apoyo político en Occidente.
Los argumentos a favor de la clasificación se basan en crecientes evidencias de la participación del Polisario en actividades ilícitas, incluyendo la financiación a través de canales opacos, la connivencia con grupos criminales y terroristas en el Sahel, el tráfico de armas y la conexión con Irán y sus aliados, como Hezbollah y el régimen de Bashar Al-Assad. Estas acusaciones, documentadas por Marruecos durante años, ahora resuenan con mayor fuerza en un Estados Unidos firmemente comprometido en la lucha contra el terrorismo.
The Polisario is a Marxist militia backed by Iran, Hezbollah and Russia providing Iran a strategic outpost in Africa and destabilizing the Kingdom of Morocco, a U.S. ally for 248 years.
Grateful to introduce bipartisan legislation with @RepJimmyPanetta to designate the Polisario… pic.twitter.com/ESQjgwefLo
— Joe Wilson (@RepJoeWilson) June 26, 2025
La coyuntura política actual, marcada por la presidencia de Donald Trump y el reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, hace que la iniciativa del Congreso tenga altas probabilidades de prosperar. La administración Trump, impermeable a las presiones del lobby pro-Polisario y fortalecida por la creciente cooperación militar con Marruecos, se muestra receptiva a los argumentos que apuntan a la naturaleza desestabilizadora del Polisario.
Ante este escenario, Argel ha desplegado una diplomacia de última hora, activando sus contactos en el Capitolio, contratando costosos servicios de lobby e intentando influir en los legisladores a través de su embajador.
La estrategia de Argel, sin embargo, se percibe como un intento desesperado por proteger un activo estratégico. Al defender abiertamente al Polisario, Argel refuerza la percepción de un vínculo orgánico entre el régimen y el grupo separatista, contradiciendo su discurso oficial de apoyo a un «pueblo hermano».
La creciente influencia de Marruecos en el escenario internacional, tras el reconocimiento estadounidense de su soberanía sobre el Sáhara, ha inclinado la balanza diplomática a su favor. El plan de autonomía marroquí gana terreno mientras que el discurso separatista pierde fuerza. En este contexto, una clasificación del Polisario como grupo terrorista sería el golpe final para un movimiento ya debilitado.
La intensas mabiobras de Argelia revelan su impotencia ante el cambio de paradigma en el expediente del Sáhara marroquí. Su defensa del Polisario la obliga a justificar lo injustificable, exponiendo su vínculo con un movimiento cuyas actividades ilícitas son cada vez más difíciles de ocultar.
Si la designación como grupo terrorista se concreta, marcará un hito histórico, no solo para el Polisario, sino también para Argelia, que deberá asumir las consecuencias de sus cálculos erróneos y sus ilusiones perdidas.
