Rue20 Español/Rabat
Portugal ha expresado oficialmente su apoyo al plan de autonomía marroquí para el Sáhara, sumándose a la creciente lista de países que consideran la propuesta como la solución más viable para el conflicto artificial.
Esta decisión, anunciada tras una reunión entre el Ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, y su homólogo portugués, Paulo Rangel, consolida el impulso diplomático de Marruecos y deja a Argelia cada vez más aislada en su postura.
En una declaración conjunta emitida el martes 22 de julio, Portugal calificó la iniciativa marroquí como la «base más seria, creíble y constructiva» para la resolución del conflicto, que se prolonga por casi cinco décadas.
Este respaldo se alinea con el de otras potencias occidentales, incluyendo Estados Unidos, España, Francia y el Reino Unido; reforzando la percepción de la autonomía bajo soberanía marroquí como el camino a seguir.
La respuesta de Argelia ha sido notable por su silencio oficial, optando por un comunicado emitido a través del Frente Polisario.
Esta reacción indirecta contrasta con la postura más beligerante adoptada por Argelia frente a otros países que han expresado su apoyo a la propuesta marroquí. Expertos señalan que las anteriores tácticas de presión de Argelia, incluyendo amenazas y chantajes energéticos, han resultado contraproducentes, fortaleciendo la determinación internacional de buscar una solución pragmática y estable para la región.
El creciente apoyo internacional al plan marroquí se interpreta como un reconocimiento del papel clave de Marruecos en la estabilidad y el desarrollo del Magreb y el Sahel. Mientras Marruecos continúa ganando terreno diplomático, Argelia parece aferrada a una retórica obsoleta, lo que dificulta su capacidad para participar constructivamente en la búsqueda de una solución.
La figura de Saïd Moussi, embajador de Argelia en Lisboa, ha cobrado relevancia en las redes sociales, donde se le asocia con los reveses diplomáticos argelinos. Moussi ocupaba puestos similares en Madrid y París cuando ambos países modificaron su postura sobre el Sáhara en favor de soberanía marroquí.
Algunos usuarios ironizan sobre su posible traslado a Roma, especulando sobre si continuará siendo testigo del creciente apoyo internacional a la propuesta marroquí.
El respaldo de Portugal refuerza la estrategia marroquí de construir un amplio consenso internacional en torno a su plan de autonomía, presentándolo como la única vía realista para la resolución del conflicto y un motor para la integración regional.
