El contrato de Lamine Yamal y los incidentes de Torre Pacheco

Rue20 Español/ Agadir

Youssef Akmir*

El 16 de julio, el mundo del fútbol ha vivido con inmensa alegría la firma oficial del contrato de Lamine Yamal con F.C. Barcelona. Este momento, que los medios de información cubrieron con mayor interés, ha sido celebrado con euforia y fervor por los familiares del jugador y la afición azulgrana.

- Anuncio -

La imagen de Yamal, acompañado por su abuela con su indumentaria tradicional marroquí, tuvo una proyección mediática mundial en la que se enfatizó la importancia de los valores familiares para Yamal y lo mucho que significa para él su abuela. El instante subliminal fue cuando Yamal posó con la camiseta «blaugrana» del codiciado número 10 junto con su abuela; número que las grandes estrellas del equipo culé habían portado en el dorso con mucho amor y respeto.

Mientras el Barça vivía un ambiente festivo, una sombra de intolerancia cernía sobre Torre Pacheco, provincia ubicada al sureste de la Península y con una economía, basada en la agricultura. Torre Pacheco, ha sido desde décadas lugar de acogida de miles de emigrantes extranjeros, en su mayoría marroquíes y subsaharianos.

En esos mismos días, se desató una campaña incitada por la ultraderecha propagando bulos y noticias falsas con el objetivo de reclutar el mayor número de pandilleros desde diferentes lugares de España, y emprender una “emboscada” de acosos, persecuciones, destrozos y actos vandálicos contra la comunidad marroquí. Esta vergonzosa “Caza del Moro”, protagonizada por Vox y otros sectores de la ultraderecha, hizo que centenares de jóvenes de origen marroquí, muchos de ellos nacidos en España y, por lo tanto, ciudadanos españoles al igual que Lamine Yamal, fueran objeto de persecución y odio.

La ironía de esta situación es desgarradora: las abuelas y madres de estos jóvenes, que han criado y educado a sus hijos y nietos con esfuerzo y sacrificio, pudieron haber sido la misma “abuela de oro” que acompañó a Yamal en su momento más glorioso. La imagen transmitida por los medios de estas mujeres asomándose con pavor desde sus balcones en Torre Pacheco, mientras sus hijos o nietos eran acosados y perseguidos, choca dolorosamente con el ambiente de alegría y euforia que tanto desbordaba la firma de Yamal.

Este incidente nos retrotrae a episodios lamentables como los ocurridos en El Ejido hace 25 años. Resulta desolador constatar lo rápido que se nos borra la memoria y que, a pesar del tiempo transcurrido, no aprendemos de nuestros errores. Lo triste de todo este panorama es que la mayoría de esos pandilleros xenófobos que salían a “Cazar el Moro”, son menores de 25 años, lo que significa que ni siquiera habían nacido cuando sucedió lo de El Ejido.

- Anuncio -

Lo expuesto anteriormente hace menester una reflexión profunda: ¿Cómo es posible que el odio y la xenofobia persistan y se reproduzcan en las nuevas generaciones? ¿Qué hace que fracasen todas las medidas llevadas a cabo en materia de emigración e inmigración? ¿Por qué se sostiene una tesitura tímida de cara a la politización del tema del inmigrante por parte de la ultraderecha? ¿Estaremos preparados para actuar con contundencia, con la ley en la mano, ante estos brotes de odio colectivo?

Es imperiosa la necesidad de extirpar de raíz este tumor de la xenofobia. Una sociedad justa y democrática debe basarse sobre la coexistencia pacífica y el respeto mutuo. Promover la empatía, el entendimiento y la educación en valores es fundamental. Solo de este modo podríamos evitar que estas lamentables «paradojas del destino» continúen incidiendo negativamente en el presente y el futuro de la inmigración en España.

*Profesor en la Universidad Ibn Zohr-Agadir.

Mira nuestro otro contenido

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Anuncio

VIDEOS

Entradas populares

CONTINÚA LEYENDO