Rue20 Español/Rabat
La visita del presidente de Zimbabue, Emmerson Mnangagwa, a Argelia el pasado sábado ha puesto de manifiesto la creciente presión que enfrenta el régimen argelino ante el debilitamiento del Polisario.
Ambos mandatarios reafirmaron su apoyo a los separatistas, en un encuentro interpretado como un intento desesperado de Argelia por revitalizar alianzas en un contexto internacional cada vez más desfavorable a sus intereses en el Sáhara marroquí.
La declaración conjunta de apoyo al Polisario, ampliamente difundida por los medios argelinos, contrasta con la creciente lista de países africanos que reconocen la soberanía marroquí sobre el Sáhara. Analistas sugieren que esta búsqueda de apoyos en países con escasa influencia regional, como Zimbabue, refleja la creciente confusión diplomática de Argelia y su apego a una estrategia política obsoleta.
«El régimen argelino ha perdido todas sus cartas políticas y diplomáticas en el conflicto del Sáhara», afirma Chawki Ben Zahra, activista político opositor argelino, en declaraciones a Hespress.
Ben Zahra critica la falta de una agenda sustantiva en la visita de Mnangagwa, argumentando que su único objetivo era escenificar un apoyo simbólico al Polisario.
Además, denuncia que Argelia “recurre a países con crisis económicas asfixiantes para comprar sus posiciones”, manipulando la realidad para ocultar sus reveses diplomáticos.
La insistencia del presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, en reconocer la autoproclamada “rasd”, es vista por la oposición como un intento de engañar a la opinión pública interna y desviar la atención del creciente aislamiento internacional de Argelia en este asunto.
Para Lahcen Aqartit, profesor universitario e investigador en relaciones internacionales, la estrategia argelina evidencia un “continuo fracaso estratégico” ante los avances diplomáticos de Marruecos.
Aqartit señala que el apoyo al Polisario ha sido una herramienta histórica del régimen argelino para consolidar el poder interno, y que el éxito de Marruecos en la defensa de su integridad territorial tendrá inevitablemente repercusiones en la política interna argelina.
“El fracaso de la inversión política y financiera de Argelia en el Polisario la ha sumido en un asfixiante aislamiento regional”, añade Aqartit, advirtiendo sobre las posibles consecuencias para la estabilidad del régimen argelino.
