Rue20 Español/Madrid
A pesar de las presiones del presidente estadounidense para que España aumente su gasto en la OTAN al 5% del PIB, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, insistió en mantenerlo en el 2,1%, porcentaje que considera suficiente.
Sánchez subrayó que esta inversión será «suficiente, realista y compatible con nuestro Estado del Bienestar», reafirmando la voluntad de España de seguir siendo una pieza clave en la arquitectura de seguridad europea.
Como respuesta al mandatario norteamericano, el jefe del Ejecutivo español declaró que «Quien quiera entenderlo, que lo entienda». Una frase que ha sido interpretada como un rechazo claro a cualquier intento de presionarlo para seguir la línea de los países que han decidido elevar su gasto militar al 5%.
El presidente socialista puso en valor la cooperación industrial entre los países miembros de la OTAN, a través de cadenas de producción conjuntas que no solo fortalecerán a las Fuerzas Armadas, sino que también generarán empleo y riqueza en los territorios de la Alianza. Programas europeos como SAFE y EDIP fueron citados como ejemplos de este esfuerzo colectivo. No obstante, Sánchez instó a ir más allá: “Debemos hablar menos de porcentajes del PIB y más de coproducción, compras conjuntas e interoperabilidad”.
Por otro lado, el presidente estadounidense amenazó con represalias comerciales por la negativa española a comprometerse con el 5% del PIB en gasto militar. «España es terrible, lo que han hecho… Son el único país que no pagará al completo», respondió Trump a una periodista española tras el cierre de la cumbre de la OTAN.
«No voy a permitirlo. Es injusto», añadió, antes de advertir que obligará al país ibérico a “pagar el doble”.
Según Trump, quien compareció junto a Marco Rubio —a quien denominó como su «ministro de guerra» durante la rueda de prensa—, la actitud de España responde a un intento de beneficiarse de las inversiones del resto de aliados. “Pero tendrán que devolvérnoslo con el comercio”, afirmó.
Ante estas palabras controvertidas, Pedro Sánchez respondió que “España siempre es la solución, nunca el problema”.
Las relaciones entre ambos líderes se han caracterizado desde hace tiempo por la tensión. En esta cumbre, la falta de entendimiento se hizo evidente tanto en las palabras como en los gestos; Es que Sánchez reconoció que ni siquiera saludó al presidente estadounidense.
