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El Reino de Marruecos se prepara para un hito en su búsqueda de la independencia energética: el inicio de la producción de gas natural en Tendrara, al este del país, previsto para finales de 2025.
Este ambicioso proyecto, liderado por la británica Sound Energy (20% del capital) y su nuevo socio Mana Energy, está atrayendo la atención nacional e internacional.
Las obras de infraestructura avanzan a buen ritmo, con la construcción del tanque de gas natural licuado prácticamente finalizada. Se espera que una primera unidad de licuefacción de pequeño tamaño entre en funcionamiento en agosto de este año, allanando el camino para una producción diaria estimada de diez millones de pies cúbicos de gas de alta calidad.
Simultáneamente, se están realizando progresos en la conexión del yacimiento al gasoducto Magreb-Europa, con la actualización de los estudios de ingeniería de superficie. Se prevé la firma de los contratos de conexión antes de que finalice 2025. La siguiente fase del proyecto contempla la perforación de dos nuevos pozos, SBK-1 y M5, con estimaciones optimistas que apuntan a reservas superiores a los 7.600 millones de metros cúbicos.
Mientras tanto, el proyecto gasístico de Sidi Mokhtar, al sur del país, se encuentra en fase de exploración, a la espera de un inversor que financie los estudios sísmicos, estimados en 6 millones de dólares. Esta búsqueda de socios refleja la estrategia pragmática de Marruecos de capitalizar su potencial gasístico con la participación del sector privado para asegurar la inversión necesaria.
En paralelo, Sound Energy ha establecido una colaboración científica con la británica Getech, especializada en la investigación de hidrógeno natural y helio mediante tecnologías de imágenes 3D de vanguardia. Esta alianza subraya la visión de futuro del Reino, apostando por recursos estratégicos con gran potencial a nivel global.
Con una estrategia enfocada en la valorización de sus recursos naturales, la diversificación de sus socios y la modernización de sus infraestructuras, Marruecos se consolida como un actor energético emergente en la región.
El horizonte de 2025 podría marcar el comienzo de una nueva era para el país, transformándolo de importador dependiente a productor soberano de gas natural. Este cambio tendría un impacto significativo en su balanza comercial, su resiliencia energética y su proyección geoeconómica.
