Rue20 Español/Rabat
China y Rusia, tradicionalmente reservadas en el tema del Sáhara marroquí, estarían modificando su postura en una convergencia hacia la posición de Rabat, según un nuevo informe del Policy Center for the New South.
El estudio, titulado China y Rusia frente a la cuestión del Sáhara marroquí: hacia una convergencia de intereses estratégicos, analiza las estrategias diplomáticas de ambas potencias a la luz del plan de autonomía marroquí presentado en 2007, calificado por los autores, Fadoua Ammari y Rida Lyammouri, como «la única base seria y creíble para una resolución duradera» del conflicto.
China: Pragmatismo y gestos implícitos
Tras mantener oficialmente una postura de neutralidad basada en el derecho internacional y la búsqueda de una solución pacífica, China ha dado señales de un acercamiento a la posición marroquí.
Su voto a favor de la resolución 2602 del Consejo de Seguridad de la ONU en 2021, que abogaba por una solución basada en el «realismo» y el «compromiso», se interpreta como un indicio de comprensión de los argumentos de Rabat.
La no invitación al Polisario al Foro de Cooperación China-África (FOCAC) de 2024, junto con la declaración final del foro apoyando «la integridad territorial de Marruecos», refuerza esta interpretación.
El informe destaca la tendencia de China a alinearse con la mayoría del Consejo de Seguridad, evitando las abstenciones críticas.
Este cambio se percibe como una creciente disposición a respaldar la propuesta marroquí. El creciente intercambio comercial bilateral (cerca de 8.000 millones de dólares en 2023), el aumento de las inversiones chinas en Marruecos (principal inversor en proyectos greenfield en 2023, representando el 29% del total) y la firma de acuerdos en sectores estratégicos como baterías, infraestructuras y energías renovables, evidencian el interés de Pekín en mantener una buena relación con Rabat.
Rusia: Cálculo diplomático e interés geoeconómico
Rusia ha modificado su comportamiento, absteniéndose regularmente en las votaciones de la ONU sobre el Sáhara marroquí, incluyendo las resoluciones que renuevan el mandato de la MINURSO. Esta abstención, en lugar del veto, se interpreta como un cambio táctico.
El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, expresó en enero de 2025 su disposición a contribuir a la resolución del conflicto y a ofrecer una mediación.
Aunque Moscú no ha respaldado explícitamente el plan de autonomía marroquí, su prudencia se atribuye a la voluntad de mantener buenas relaciones tanto con Rabat como con Argel.
La presencia económica rusa en los territorios del Sáhara marroquí, especialmente tras la obtención de cuotas pesqueras en 2023 sin protestas de Argelia, señala la creciente influencia de Moscú en la región.
Marruecos se perfila como un socio diplomático clave para Rusia en el Magreb. La asociación estratégica profunda firmada en 2016 y la abstención de Marruecos en las votaciones de la ONU sobre Ucrania refuerzan esta visión. La resolución del expediente del Sáhara marroquí, según el informe, evitaría a Rusia un dilema diplomático en la región.
El informe concluye que tanto China como Rusia, sin realizar declaraciones contundentes, se muestran cada vez más receptivas a una resolución del conflicto en línea con la propuesta marroquí, priorizando la estabilidad regional y la continuidad de sus asociaciones.
Ambas potencias, manteniendo su prudencia habitual, han modificado su lenguaje, ajustado sus votos y multiplicado los gestos simbólicos, señalando un posible cambio de rumbo en la cuestión del Sáhara.
