Rue20 Español/Rabat
La región sahelo-sahariana, un escenario de inestabilidad crónica y complejos desafíos de seguridad, se enfrenta a una amenaza creciente: la radicalización del Frente Polisario.
Lo que antes se consideraba un movimiento separatista, hoy se revela como una incubadora de terrorismo, según informes recientes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) español.
Estos informes, que establecen conexiones directas entre miembros del Polisario y grupos terroristas como Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y Daesh, exigen una reevaluación urgente de la naturaleza de esta organización y la respuesta internacional.
La confirmación del CNI refuerza las advertencias de expertos que, durante años, han señalado la creciente peligrosidad del Polisario, operando desde los campamentos de Tinduf, en Argelia.
Mohamed Badine El Yattioui, profesor de estudios estratégicos en el Colegio de Defensa Nacional de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) en Abu Dabi, subraya a Hespress que «el Polisario constituye una amenaza real para la seguridad de los países del Magreb y del Sahel, en un contexto regional marcado por la alianza entre separatistas armados y extremistas».
El desplazamiento y la intensificación de la actividad terrorista hacia el Sahel, alimentada por la inestabilidad y la porosidad de las fronteras, representan un factor desestabilizador para toda la región, según El Yattioui.
El experto también destaca la implicación del Polisario en el tráfico de drogas, una actividad ilícita que sirve para financiar sus operaciones. «Desde hace muchos años, los vínculos entre este grupo separatista y las redes terroristas ya no se pueden negar», afirma.
Para España, la revelación del CNI supone una toma de conciencia tardía pero contundente. «España se da cuenta ahora de que está siendo atacada por gente a la que ha protegido durante mucho tiempo», observa El Yattioui, recordando el apoyo histórico de ciertos sectores de la sociedad española al Polisario.
La presión ejercida sobre el gobierno anterior por parte de organizaciones civiles, algunos medios de comunicación y partidos políticos como Sumar, se desvanece ante la evidencia de la amenaza.
La implicación del Polisario en actividades terroristas, confirmada por el CNI, un servicio de inteligencia reconocido por su rigor, tiene implicaciones no solo para España, sino para toda Europa. «La amenaza es real», advierte El Yattioui. En este contexto, la Unión Europea debe abandonar cualquier ambigüedad y reconocer la verdadera naturaleza del Polisario.
La propuesta del congresista republicano estadounidense Joe Wilson, que busca la designación del Polisario como organización terrorista, cobra ahora una nueva urgencia. El Yattioui considera que esta propuesta tiene altas probabilidades de ser aprobada en el Congreso, especialmente con la mayoría republicana y el liderazgo de Donald Trump. Incluso algunos demócratas centristas podrían apoyar la iniciativa, según el experto.
El reconocimiento del Polisario como organización terrorista no sería un mero acto simbólico, sino una herramienta crucial en la lucha contra el terrorismo transnacional. Permitiría bloquear los flujos financieros, logísticos y diplomáticos que aún benefician al grupo.
Las revelaciones del CNI confirman las advertencias de Marruecos sobre los vínculos del Polisario con el terrorismo internacional y refuerzan la necesidad de una cooperación internacional reforzada. «Una verdadera cooperación entre africanos, europeos, estadounidenses y de Oriente Medio es vital para la seguridad de todos», concluye El Yattioui.
