Rue20 Español/Cádiz
La Marina Real de Marruecos se prepara para recibir un nuevo patrullero de alta mar construido por el astillero español Navantia en San Fernando, Andalucía.
La ceremonia de botadura, celebrada en la tarde del martes, consolidó la estrecha cooperación naval entre España y Marruecos, basada en el intercambio continuo y el reconocimiento técnico mutuo.
El buque, con número de referencia 565, tiene 87 metros de eslora y 13 de manga, con capacidad para albergar a 60 marineros.
Su construcción, que se extendió durante tres años, ha supuesto más de un millón de horas de trabajo y la generación de alrededor de 1.100 empleos, entre directos, indirectos e inducidos.
El acuerdo incluye, además de la entrega del navío, un paquete de prestaciones que comprende piezas de repuesto, documentación técnica, herramientas especializadas y un programa de formación en España para la tripulación marroquí.
Al acto asistieron destacadas personalidades, entre ellas Patricia Cavada, alcaldesa de San Fernando; Aurora Salvador, alcaldesa de Puerto Real; Blanca Flores, subprefecta de Cádiz; y Rubén Rodríguez Peña, vicealmirante y jefe del Arsenal de Cádiz.
Alberto Cervantes, director de buques de acción marítima en Navantia, inició los discursos oficiales recordando a José Antonio Rodríguez Poch, anterior responsable del programa marroquí, fallecido hace un año.
Cervantes destacó que «este buque ilustra el dominio adquirido por nuestros equipos y la continuidad de una relación basada en la exigencia y el respeto mutuo».
El capitán de navío mayor Mohammed El Fadili, representante de la Marina Real marroquí, resaltó la importancia estratégica de la entrega: «Este patrullero encarna los profundos lazos de amistad y cooperación que unen a los Reinos de Marruecos y España, la Marina Real y los astilleros de Navantia».
El Fadili vinculó la adquisición con la estrategia militar del Reino de Marruecos, afirmando que «esta unidad atestigua la voluntad del rey Mohammed VI, jefe supremo y jefe del estado mayor general de las Fuerzas Armadas Reales, de construir una marina robusta, reactiva y duradera, capaz de responder a los nuevos desafíos de la seguridad marítima».
Finalmente, el presidente de Navantia, Ricardo Domínguez, elogió el trabajo de los obreros, técnicos e ingenieros que participaron en la construcción del patrullero, calificándolo como «prueba elocuente de un entendimiento paciente y resuelto entre dos naciones ribereñas de un mismo destino marítimo».
Tras los discursos, el patrullero fue botado solemnemente desde la rampa número 3, en un acto presidido por Alberto Cervantes y Mohammed El Fadili.
