Rue20 Español/Rabat
El director de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales (BCIJ) de Marruecos, Cherkaoui Habboub, ha lanzado una seria advertencia sobre la creciente conexión entre las milicias del “Polisario” y demás terroristas en la región del Sahel, calificando los campamentos de Tinduf como un «semillero de extremismo» y un «refugio seguro» para terroristas.
En una entrevista concedida a la revista Jeune Afrique, Habboub expresó su profunda preocupación por la frágil situación de seguridad en el Sahel, donde la porosa frontera se ha convertido en un santuario para organizaciones terroristas que ahora reclutan activamente a miembros del Polisario.
El director de la BCIJ estima que cerca de 100 miembros del Frente se han unido a las filas de grupos extremistas que operan en la región.
Sahel: Un caldo de cultivo para el terrorismo
Esta peligrosa intersección entre separatismo y terrorismo, según Habboub, no sólo amenaza directamente a los países del Sahel, sino que también alimenta la inestabilidad transfronteriza, facilita el contrabando y allana el camino para ataques terroristas.
El funcionario marroquí citó el caso de Adnan Abu Walid al-Sahraoui, un líder extremista en el Sahel con vínculos previos al Polisario, como ejemplo de esta preocupante tendencia. Al-Sahraoui ha sido el autor intelectual de varios ataques mortales en Mali, Níger y Burkina Faso.
Ante la pregunta sobre la existencia de pruebas que vinculen al Polisario con el terrorismo, Habboub fue categórico: los campamentos de Tinduf se han convertido en un caldo de cultivo para el extremismo, donde la falta de oportunidades y la desesperanza empujan a los jóvenes a los brazos de las organizaciones terroristas.
Pruebas contundentes vinculan al Polisario con el terrorismo
Habboub respaldó sus afirmaciones con datos concretos, detallando varios casos investigados por las autoridades marroquíes que revelan la conexión entre el Polisario y el terrorismo.
Entre ellos, destacó la participación del separatista Omar Ould Hamama en dos secuestros de extranjeros en 2008 y 2011 para Al-Qaeda en el Magreb Islámico; el arresto en 2018 en El Aaiún de un joven reclutado en los campamentos de Tinduf por un imán extremista para perpetrar ataques en Marruecos; y el desmantelamiento de varias células terroristas entre 2008 y 2015, incluyendo la célula «Nuevos Murabitun», compuesta por separatistas; la célula «Frente Yihadista», que planeaba sabotear infraestructuras y contaba con miembros cercanos al Polisario; y la célula «Soldados del Califato en Marruecos – Provincia de El Aaiún», que se preparaba para llevar a cabo ataques armados.
Llamado a la acción internacional
El director de la BCIJ argumentó que el separatismo ha trascendido su dimensión política para convertirse en un «pretexto ideológico y un semillero de reclutamiento» para el terrorismo, representando una amenaza directa para la seguridad nacional de Marruecos y la región.
Esta grave situación, según Habboub, requiere una intervención internacional urgente para abordar la amenaza que representan los campamentos de retenidos en Tinduf.
En definitiva, Habboub insistió en que «los hechos son claros» y que la participación de elementos del Polisario en actividades terroristas demuestra que el Frente ha perdido el control sobre parte de su juventud, que se ha convertido en presa fácil del extremismo.
