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sábado, junio 6, 2026

Bernardo Cané: Marruecos es un país estratégico para la Argentina

 

Rue20 Español/Argentina

José María Quevedo

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El Dr. Bernardo Cané, expresidente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de Argentina, fue uno de los principales artífices de la apertura del mercado cárnico argentino hacia Marruecos. Su labor no pasó desapercibida: fue condecorado por el Rey Hassan II en reconocimiento a su gestión sanitaria y al impulso de una relación bilateral sin precedentes. En esta entrevista exclusiva, Cané rememora su vínculo con Marruecos, repasa las oportunidades desaprovechadas por Argentina y lanza un mensaje claro: “La Argentina necesita mirar más hacia Marruecos”.

—El Dr. Cané estuvo al frente del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) de la Argentina y tiene una relación muy especial con Marruecos porque no solo viajó e hizo mucho por la exportación de carne argentina a Marruecos, sino porque fue condecorado por el rey Hassan II por su gestión. Contános doctor, ¿cómo fue esa experiencia?

—La situación es bastante particular. Parte de nuestro éxito durante la gestión en SENASA fue la erradicación de la enfermedad de la aftosa, razón por la cual se trabajó mucho “hacia adentro”; se armaron estructuras muy interesantes de vínculo público-privado para ejecutar esta campaña, que fue un éxito. En paralelo, comenzamos negociaciones para acceder a nuevos mercados. Se empezó a trabajar intensamente con la Organización Mundial del Comercio (OMC) en la Ronda Uruguay del GATT. Cambió el “criterio cero” por el “análisis de riesgo”; esto nos permitió entrar en negociaciones con los EE.UU., y hubo dos “casos testigo”: México y Argentina. México, con el desierto de Sonora, para poder exportar cerdos a EE.UU.; y Argentina, para poder exportar carne vacuna con hueso a EE.UU. A raíz de eso, se desarrolló toda una relación bilateral con muchos países. Una cosa extraña es que nos identificaron y vinieron a buscarnos desde Marruecos porque querían importar carne con hueso. La Argentina, por prevención de que pudiese transmitir la aftosa, nunca exportó carne con hueso, pero nos insistieron. Nos explicaron que tenían una dependencia comercial y una situación de abuso de precios por parte de Francia, y que querían nuevos proveedores. Se hizo un estudio de riesgo y se produjo una excepción: el único país al que Argentina enviaba carne con hueso terminó siendo Marruecos. Para ellos fue como una “segunda liberación” de esa dependencia con Europa, esta vez con Francia. A partir de ahí, se hizo un consorcio de dos frigoríficos argentinos, y durante muchos años se le vendió carne con hueso que compraba el Gobierno para el Ejército y el Ministerio de Salud, para provisión de los hospitales.

Lo más divertido es que yo no sé si estaba en Argentina y no sé si seguía siendo presidente del SENASA cuando vino el Rey Hassan II como retribución a una visita que había hecho el entonces presidente Menem a Marruecos, donde le regalaron un caballo árabe precioso. En la visita, condecoró a “amigos de Marruecos”, y tuve la suerte de ser reconocido por el Rey por esa labor, en un hecho insólito como es que el importador condecore al servicio sanitario del país exportador. Esto me generó un vínculo de afecto muy fuerte con Marruecos. Yo después trabajé para una empresa que elaboraba las hamburguesas de carne para McDonald’s y que exportaba a Rusia, Emiratos Árabes y Marruecos, a McDonald’s y clientes privados, y por ese motivo también viajé varias veces. Así que soy un promotor de Marruecos en la Argentina.

—¿Y cómo es la relación hoy entre Marruecos y la Argentina? Esos convenios, ¿siguen vigentes? ¿Se sigue exportando carne?

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—La parte sanitaria sigue vigente, la situación sigue funcionando. El interés de Argentina es, primero, exportarle productos como se exportaron las hamburguesas o la carne al Ejército. Con la hamburguesa (que es un producto elaborado) se puede hacer “un puente”, porque hay un convenio que pocos países tienen de libre acceso de Marruecos a la UE. Si la Argentina hace un pie, agregando un pequeño valor, accedería sin impuestos a Europa. Argentina debería promover, explotar, desarrollar más los vínculos, porque Marruecos tiene la vecindad (tiene territorios españoles en su propio territorio como Ceuta y Melilla), pero al margen de eso tiene acuerdos comerciales muy fuertes. Existen, según los momentos, mayor o menor flujo de carne. La hamburguesa en un momento se siguió vendiendo, en otros no… pero para la Argentina, Marruecos es un país importante por lo comercial: las fuentes de fosfatos, tienen una de las principales empresas del mundo… Es estratégico para la Argentina al ser un país agrícola que depende de esa fuente de producción de abonos para la industria. Por eso la relación entre la Argentina y Marruecos debería ser más intensa.

—Si te nombraran Ministro de la Producción o embajador o de nuevo en SENASA, ¿qué tres cosas habría que hacer para poner en marcha todo esto?

—Primero, difundir la sinergia que hay entre Marruecos y la Argentina. Marruecos tiene una particularidad que es única: es un país abierto comercial y religiosamente. Uno puede ver mezquitas, puede ver sinagogas e iglesias. Puede ver al Rey de Arabia Saudita en su casa de veraneo, o puede ver un cementerio judío; eso hoy es invalorable y estratégico. Es un país abierto, respetuoso, inclusivo, con una gente encantadora. La cultura más importante de occidente llegó a Europa por Marruecos desde el sur de España, donde los árabes estuvieron miles de años.

Es de una riqueza cultural, de un afecto en el trato personal, de una belleza en sus lugares naturales… Y tiene una fuerte producción agrícola. Marruecos: hay como una línea divisoria que va de Marrakech a Fez, y de ahí hacia el mar, muy fértil… Mucha infraestructura y la belleza de las zonas desérticas.

—Sabemos que sos un gran analista respecto a lo que sucede en el mundo. ¿Cómo ves el avance marroquí en un mundo que parece retroceder?

—Hace un par de décadas parecía que la globalización cambiaba el mundo. Eso no le dio resultados a quienes la desarrollaron, que eran los países desarrollados que buscaban penetrar en los subdesarrollados, y hoy hay una vuelta a los nacionalismos. Lo vemos en parte de Europa, en EE.UU., en varios lugares… la lucha más reciente por los aranceles, etc. Los países con una posición intermedia —ni hiperabiertos ni hiper cerrados económica y culturalmente— son los distintos. Marruecos es un país distinto: con fuerte cultura, fuerte turismo, con situaciones de paz y tranquilidad social, salvo el conflicto con el Polisario en el sur. Tiene todas las condiciones para países como la Argentina, que no tiene por qué enrolarse con países como China o EE.UU. Hay otras potencias, como la India o los países árabes, y Marruecos está en una posición intermedia, porque no es uno de estos grandes países; tiene fuerte cultura, fuertes lazos, y tiene una entrada a Europa importantísima.

—¿Cómo es trabajar a nivel de gestión con un país que tiene como sistema una monarquía parlamentaria?

No hay mucha diferencia con cualquier otro. Lo importante es la cabeza: si la cabeza del que manda es aperturista y su objetivo es el desarrollo, se hace fácil. A mí me tocó ir a Qatar y me tocó hablar con management que eran “Harvard”. En Arabia Saudita también sucede. Argentina tiene que abrir su foco a esta bipolaridad: o abierto o cerrado, EE.UU. o China. Marruecos es un caso testigo como para profundizar la relación comercial y cultural.

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—Viajaste cuatro veces a Marruecos, háblame de tu experiencia en este país que coincidimos es maravilloso.

—Las veces que fui lo hice por negocios. Me parece que es importante, porque el argentino se cree que está internacionalizado porque va a Miami (EE.UU.), y eso no es así. La Argentina y los argentinos deben viajar a países como Marruecos. ¿Mi experiencia? Gente muy educada que maneja bien el idioma francés, el inglés y muchos también el español. Tienen una experiencia comercial de nivel europeo, lo que hace todo más fácil. Tienen ellos el foco puesto en Europa, y me parece que el tema de los fertilizantes es uno. Hay una fortaleza argentina en el mundo farmacéutico, tanto humano como animal, que podría ser importante en alimentos, en tecnología de producción, “siembra directa” o “silo bolsa” para depositar granos, tecnología intermedia o más elevada como la tecnología satelital. Argentina coloca satélites en el espacio y tiene fábrica de energía atómica para uso en salud. Hay una cantidad inmensa de mediana complejidad que las grandes empresas o los grandes países trabajan más “a lo macro”. Por eso Argentina, sobre todo a nivel agroalimentario, tiene mucha experiencia, o para colocar productos, o para ayudar a producirlos allá.

—¿Hace cuánto no visitas Marruecos?

—¡Hace mucho! Ocho o diez años. Pero me la paso recomendando Marruecos. Cualquier excusa que tengamos, ¡yo voy! Y te voy a enviar la condecoración que con mucho orgullo tengo en mi casa, del rey Hassan II.

 

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