Rue20 Español/Rabat
En una declaración calificada de extravagante, el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, insinuó que España ha dado marcha atrás en su apoyo a la marroquinidad del Sáhara, bajo la influencia de las sanciones económicas impuestas por Argelia.
A pesar de que no se ha emitido ningún comunicado oficial español al respecto, ni siquiera una insinuación diplomática, el presidente argelino parecía seguro del «arrepentimiento» y el «retorno al camino correcto» de España.
Tebboune, durante una conversación con medios locales, dijo que Argelia había logrado «obligar» a España a revisar sus políticas, añadiendo que su país hoy «camina con la verdad» y no permite que nadie le imponga los hechos consumados, señalando que otros países como Italia y Alemania mantienen relaciones «muy buenas» con Argelia.
¿España se retracta? La realidad contradice la narrativa argelina
Sin embargo, los datos reales no respaldan la narrativa oficial argelina. Desde que el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, anunciara el apoyo de su país a la iniciativa de autonomía marroquí en el Sáhara en marzo de 2022, no se ha registrado ningún cambio de esta postura.
Es más, el Gobierno español ha reiterado, en más de una ocasión, su adhesión a la solución propuesta por Marruecos, considerándola «la más seria y creíble».
Económicamente, las cifras indican que los intercambios comerciales entre España y Argelia han disminuido, especialmente en las importaciones de gas, pero Madrid ha compensado esta disminución con nuevos acuerdos energéticos con otros socios, como Estados Unidos y Nigeria, lo que ha reducido considerablemente el impacto de la decisión argelina.
Economía española resiste: ¿Un triunfo imaginario para Argelia?
Aunque Argelia decidió detener algunas transacciones comerciales con España, la economía española ha continuado su curso con firmeza, e incluso ha registrado un aumento en algunos indicadores económicos, lo que hace que las supuestas pérdidas parezcan haberse desvanecido.
Los observadores consideran que el presidente Tebboune podría haberse basado en información exclusiva de una «realidad paralela», donde basta una mirada furiosa o una declaración ambigua para cambiar las posiciones de las grandes potencias.
