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Meryem Ghoua
El alcalde de Vigo, Abel Caballero, ha expresado su profunda indignación y anunciado la posibilidad de emprender acciones legales tras la exclusión de Vigo como sede del Mundial de Fútbol 2030.
La decisión, comunicada recientemente, ha generado una fuerte reacción por parte del Ayuntamiento vigués, que considera la exclusión «arbitraria e injustificada».
Caballero argumenta que el Estadio de Balaídos, especialmente tras las reformas en curso, cumple con los requisitos necesarios para albergar partidos del torneo.
Además, destaca la sólida infraestructura de la ciudad, su conectividad y el pleno apoyo institucional como argumentos que respaldaban la candidatura de Vigo.
El alcalde cuestiona los criterios de selección empleados por la Federación Gallega de Fútbol, presidida por Rafael Louzán, y sospecha un trato de favor hacia otras ciudades sin justificación técnica.
La exclusión, según Caballero, perjudica no solo a Vigo, sino a toda Galicia. Ha solicitado una reunión urgente con Louzán para exigir explicaciones y evaluar las posibles vías legales.
La noticia ha generado malestar entre la afición del Celta de Vigo y la ciudadanía en general, quienes esperaban que el Mundial impulsara la economía local y el turismo a través de la inversión en infraestructuras y la promoción internacional.
En redes sociales, se multiplican las muestras de descontento y las peticiones de transparencia en el proceso de selección.
El Ayuntamiento de Vigo no descarta tomar medidas adicionales para revertir la decisión y mantener viva la esperanza de que la ciudad pueda formar parte del evento deportivo.
