Rue20 Español/Rabat
El presidente estadounidense califica la iniciativa de «gran honor» y asegura que espera recorrer pronto esta infraestructura clave para el desarrollo del sur del Reino.
El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ha expresado este domingo su más profundo agradecimiento a Su Majestad el Rey Mohammed VI tras conocerse que la emblemática autopista Tiznit-Dajla llevará su nombre. En un mensaje difundido a través de su plataforma Truth Social, el mandatario estadounidense no ha escatimado elogios hacia el monarca alauí y hacia el proyecto viario que califica como «magnífico».

«Gracias a Su Majestad el Rey Mohammed VI, Rey de Marruecos, quien goza de todo mi aprecio y respeto. ¡Es un gran honor! Espero poder recorrer algún día esta magnífica carretera desde su inicio hasta su final, y confío en que sea muy pronto», escribió Trump en su cuenta personal.
El gesto del Reino, al bautizar la vía rápida como «Autopista Donald J. Trump», no es un mero reconocimiento protocolario. Constituye el testimonio más tangible de la solidez de unos lazos bilaterales que han alcanzado cotas históricas bajo el liderazgo de Mohammed VI y la visión estratégica de la Administración Trump.
No en vano, fue precisamente el presidente estadounidense quien, en diciembre de 2020, firmó la histórica proclamación por la que Estados Unidos reconocía la soberanía plena de Marruecos sobre su Sáhara, un hito diplomático que el propio Trump defendió entonces con estas palabras: «Marruecos reconoció a los Estados Unidos en 1777. Es apropiado que reconozcamos su soberanía sobre el Sáhara».
Aquel reconocimiento, calificado por la Cámara de Consejeros marroquí como «un paso sin precedentes y de gran importancia», sentó las bases de una alianza estratégica que hoy se materializa también en el terreno de las infraestructuras y el desarrollo territorial.
La autopista Tiznit-Dajla, cuya denominación oficial pasa ahora a ser «Donald Trump Highway», constituye uno de los proyectos viarios más ambiciosos emprendidos jamás en el Reino. Con una longitud total de 1.055 kilómetros, la vía rápida discurre a lo largo de la costa atlántica conectando las ciudades de Tiznit, Guelmim, El Aaiún y Dajla, vertebrando así todo el sur del país.
La inversión total del proyecto supera los 10.000 millones de dírhams, lo que equivale a aproximadamente 880 millones de euros. La infraestructura se articula en tres tramos principales: el primero, de El Aaiún a Dajla, con 500 kilómetros finalizados hace varios años; el segundo, de Guelmim a El Aaiún, de 436 kilómetros; y el tercero, de Tiznit a Guelmim, de 114 kilómetros, cuyo último tramo fue inaugurado en enero de 2025.
Más allá de sus cifras, la autopista representa la columna vertebral del nuevo modelo de desarrollo para las provincias del sur, lanzado por Su Majestad el Rey Mohammed VI en 2015 con motivo del 40 aniversario de la histórica Marcha Verde. El objetivo declarado es reforzar la conectividad entre el norte y el sur del Reino, impulsar los intercambios económicos con el África subsahariana y catalizar la inversión en unas regiones llamadas a ser motor del crecimiento nacional.
Los beneficios económicos de la autopista Tiznit-Dajla ya se dejan sentir. Según datos oficiales, una vez plenamente operativa, la infraestructura generará 30.000 jornadas de trabajo directas y 150.000 indirectas al año. Durante su fase de construcción, el megaproyecto ha movilizado a empresas, laboratorios y oficinas de estudio exclusivamente marroquíes, un hecho que subraya la apuesta del Reino por la soberanía tecnológica y la creación de tejido industrial local.
La vía incluye 16 grandes obras de arte, entre las que destaca el puente más largo del Reino, y ha sido construida según los más exigentes estándares internacionales, con especial atención a la seguridad vial. El trazado incorpora además áreas de descanso modernas y espacios dedicados a la comercialización de productos del mar, un sector estratégico para las provincias atlánticas del sur.
En su extremo meridional, la autopista enlazará con el macroproyecto del Puerto Atlántico de Dajla, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2028, consolidando así un corredor logístico de primer orden que conectará el Reino con los mercados europeos y africanos.
El bautizo de la autopista con el nombre del presidente Trump no es un hecho aislado, sino la culminación de una relación de respeto y colaboración mutua que se ha ido forjando a lo largo de los años. No hay que olvidar que, en 2020, Su Majestad el Rey Mohammed VI condecoró a Trump con el Wissam Al-Mohammadi, la más alta distinción del Reino, reservada habitualmente a jefes de Estado, en agradecimiento por su apoyo a la unidad territorial de Marruecos.
El reconocimiento estadounidense de la marroquinidad del Sáhara, refrendado además por el apoyo al plan de autonomía presentado por el Reino como «la única base para una solución justa y duradera», ha marcado un antes y un después en el contencioso del Sáhara. Un contencioso que, como recordara recientemente un diplomático estadounidense, encuentra en la propuesta marroquí «la única solución justa y duradera para resolver el destino del territorio».
El mensaje de Trump, en el que el presidente manifiesta su deseo de recorrer personalmente la carretera «muy pronto», adquiere así una dimensión simbólica de primer orden. No es solo el agradecimiento de un mandatario por un honor recibido; es la constatación de que Marruecos, bajo el liderazgo visionario de Su Majestad el Rey Mohammed VI, ha logrado situarse como un socio estratégico imprescindible para la primera potencia mundial en un tablero geopolítico, el africano y atlántico, de creciente relevancia.
La «Autopista Donald J. Trump» no es, en definitiva, más que un eslabón —ciertamente brillante— de una alianza que mira al futuro con la solidez de una historia compartida y la ambición de un desarrollo compartido.
