Marruecos impulsa corredor energético transcontinental con horizonte operativo en 2031

 

Rue20 Español/Rabat

Rabat avanza a ritmo acelerado en la puesta en marcha del Gasoducto Africano Atlántico Nigeria–Marruecos (AAGP), un proyecto energético de gran envergadura destinado a conectar los recursos gasísticos de África Occidental con Marruecos y, posteriormente, con Europa, en el marco de una estrategia de integración energética euroafricana.

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En mayo de 2026, las autoridades marroquíes se encuentran en la fase de cierre de los estudios técnicos, al tiempo que avanzan en la estructuración institucional y financiera del proyecto, con el objetivo de alcanzar una decisión final de inversión antes de fin de año.

El proyecto, concebido como un corredor energético estratégico, busca reforzar la seguridad energética, impulsar la integración regional africana, facilitar el acceso a la energía y favorecer la industrialización del continente. Su entrada en funcionamiento se prevé en el horizonte de 2031.

Entre mayo y octubre de 2025, se completaron los estudios de viabilidad y el Diseño de Ingeniería Front-End (FEED). En paralelo, se definieron los términos del Acuerdo Intergubernamental (IGA), que establece el marco de gobernanza entre los Estados de la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental (CEDEAO), actualmente en proceso de formalización por los jefes de Estado implicados. También avanza la creación de una sociedad de proyecto encargada de la estructuración financiera y la gestión operativa del gasoducto.

En el plano internacional, una delegación marroquí encabezada por la directora general de ONHYM llevó a cabo a inicios de mayo de 2026 una serie de reuniones de alto nivel en Washington. Los encuentros involucraron a instituciones estadounidenses y multilaterales, entre ellas el Departamento de Energía, el Departamento de Estado, el Consejo de Seguridad Nacional, el Banco Mundial y varios centros de pensamiento especializados en energía y estrategia global.

Estas reuniones confirmaron dos avances clave: la finalización de los estudios técnicos del proyecto y la progresiva estructuración del mecanismo financiero, junto con la creación de la sociedad de proyecto. Asimismo, se destacó la creciente interrelación entre el corredor gasístico y el desarrollo de minerales críticos vinculados a la transición energética.

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En paralelo, en Bamako, Marruecos reforzó su cooperación Sur-Sur mediante la firma de una asociación con Mali en el ámbito minero, orientada al desarrollo conjunto de proyectos, el intercambio de experiencia y el fortalecimiento de capacidades.

En su tramo marroquí, el gasoducto se extiende sobre 1.830 kilómetros terrestres y 390 kilómetros offshore, con una capacidad prevista de aproximadamente 31.000 millones de metros cúbicos anuales. El trazado incluye cuatro estaciones de compresión y dos estaciones de recepción destinadas a la conexión con redes energéticas regionales.

El proyecto incorpora un dispositivo ambiental y social conforme a estándares internacionales, que identifica zonas sensibles como la bahía de Dakhla y diversos ecosistemas fluviales y costeros. Este marco prevé mecanismos de seguimiento, gestión de impactos y protección de comunidades locales, en línea con exigencias de organismos financieros internacionales.

Con estos avances simultáneos en los planos técnico, diplomático, financiero y ambiental, Marruecos consolida su posicionamiento como actor central en la redefinición de los equilibrios energéticos entre África y Europa.

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