Rue20 Español/Rabat
Marruecos avanza en la estructuración de un observatorio dedicado a la movilidad sostenible, una iniciativa impulsada por el departamento de Transición Energética en colaboración con la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ), con el objetivo de reforzar el sistema nacional de observación ambiental y mejorar la gobernanza de los datos en el marco de la transición baja en carbono.
El proyecto se materializa a través de un estudio estructural que busca integrar un dispositivo avanzado de seguimiento de la movilidad sostenible dentro de las herramientas nacionales de análisis ambiental. Esta iniciativa se inscribe en las prioridades compartidas entre Marruecos y Alemania, que sitúan la transición ecológica como un eje estratégico de su cooperación, abarcando ámbitos como las energías renovables, la gestión hídrica, la gobernanza ambiental y el desarrollo económico sostenible.
En el centro del proyecto figura la ambición de dotar al Reino de un sistema capaz de recopilar, procesar y explotar datos relativos a los desplazamientos y su impacto ambiental. Este enfoque pretende mejorar la calidad del seguimiento de los indicadores ambientales y consolidar la movilidad sostenible como una palanca clave para la descarbonización. Asimismo, contempla el desarrollo de herramientas innovadoras para la recolección de datos y el apoyo a la toma de decisiones públicas.
En paralelo, Marruecos refuerza su estrategia en materia de transporte urbano a través de una alianza con el Banco Mundial, orientada al despliegue de un programa nacional de movilidad urbana. Este plan, dirigido a ciudades primarias y secundarias, cuenta con una financiación inicial de 350,88 millones de dólares dentro de un programa global estimado en 1.800 millones de dólares, destinado a mejorar la calidad del servicio, ampliar su cobertura y facilitar el acceso al empleo y a los servicios básicos.
El desarrollo de este observatorio refleja una transformación más amplia en la gestión ambiental del país, marcada por el creciente peso de los datos en la formulación de políticas públicas. Las autoridades buscan así fortalecer su capacidad para anticipar impactos, responder a exigencias internacionales en materia climática y orientar con mayor precisión las decisiones estratégicas.
Este esfuerzo se produce en un contexto económico desafiante, caracterizado por un crecimiento medio del PIB del 1,25% entre 2020 y 2023, frente al 2,3% registrado en 2019. El sector del transporte, que representa el 38% del consumo energético nacional, depende en un 98% de combustibles fósiles importados y genera cerca del 30% de las emisiones de CO₂, lo que lo convierte en un ámbito prioritario para la acción climática.
En este marco, el departamento de Transición Energética cuenta con el apoyo de la GIZ a través del proyecto de cooperación marroquí-alemana “Movilidad sostenible basada en energías renovables en Marruecos – DKTI VI”, financiado por el Ministerio Federal Alemán de Cooperación Económica y Desarrollo y desarrollado en asociación con actores públicos y privados.
El objetivo es acompañar a Marruecos en la implementación de su modelo de desarrollo sostenible, contribuyendo a la ejecución de la Estrategia Nacional de Desarrollo Sostenible y de sus compromisos climáticos internacionales. La iniciativa también responde a desafíos crecientes como la urbanización acelerada, la congestión urbana, la contaminación y las desigualdades en el acceso al transporte.
En este contexto, el futuro observatorio se perfila como una herramienta clave de vigilancia, análisis y orientación de políticas públicas. Basado en un sistema robusto de indicadores, permitirá evaluar las presiones ambientales derivadas de la movilidad, medir su evolución y definir acciones eficaces para mitigar sus impactos, integrando dimensiones técnicas, sociales y económicas.
