Rue20 Español/Rabat
La cuestión del Sáhara marroquí atraviesa una fase de aceleración diplomática marcada por reposicionamientos significativos en el continente africano, en un contexto internacional donde confluyen intereses estratégicos, económicos y de seguridad.
En este escenario, Marruecos consolida una dinámica favorable a su integridad territorial, apoyada en lo que diversos analistas califican como una “diplomacia de la claridad”.
En los últimos días, varios países africanos han revisado sus posturas tradicionales respecto al diferendo regional, evidenciando una reconfiguración de equilibrios en África. Este cambio se refleja especialmente en decisiones de Estados que históricamente habían respaldado tesis secesionistas y que ahora abren la puerta a una lectura distinta del conflicto.
El caso más reciente es el de Malí, que anunció la retirada de su reconocimiento a la autoproclamada “rasd”. La decisión reviste un peso político considerable, dado el historial del país en este expediente. Bamako expresó, además, su respaldo al plan de autonomía propuesto por Marruecos, considerándolo la única base seria y creíble para una solución definitiva.
La posición maliense quedó reflejada en una declaración conjunta que también subraya el apoyo a los esfuerzos de Naciones Unidas y a las resoluciones del Consejo de Seguridad, en particular la resolución 2797 adoptada el 31 de octubre de 2025, que refuerza el marco de búsqueda de una salida política, realista y consensuada.
Este giro se suma a otros movimientos relevantes en el continente. En África Oriental, Kenia manifestó su apoyo al plan de autonomía bajo soberanía marroquí, calificándolo como la única solución creíble y realista para resolver el conflicto. Nairobi también valoró positivamente la resolución 2797, que consolida esta iniciativa como base para una solución duradera.
En la misma línea, Egipto reiteró recientemente su respaldo a la integridad territorial del Reino de Marruecos y su apoyo a una solución política negociada en el marco de Naciones Unidas. El Cairo considera que una autonomía bajo soberanía marroquí constituye la opción más viable para cerrar este contencioso regional.
Estos desarrollos reflejan una tendencia más amplia: Marruecos avanza en la movilización de apoyos africanos a su iniciativa de autonomía, con el objetivo de poner fin a un conflicto que se prolonga desde hace décadas. Según el informe citado, 34 países del continente respaldan actualmente esta propuesta.
A este bloque se suman otros Estados que, sin declarar formalmente su apoyo, mantienen posiciones cercanas a Rabat, mientras que un reducido grupo continúa alineado con la postura argelina, aunque en algunos casos con matices de neutralidad en la práctica.
En conjunto, la evolución reciente sugiere una transformación progresiva del mapa diplomático africano en torno al Sáhara, marcada por decisiones soberanas que redefinen alianzas y prioridades.
En este contexto, la estrategia marroquí parece ganar tracción, apoyada en un discurso que enfatiza la viabilidad política, la estabilidad regional y las oportunidades de cooperación económica en el continente.
