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Unos 23.000 ciudadanos marroquíes obtuvieron la nacionalidad italiana durante el último año, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística de Italia (ISTAT), que sitúan a Marruecos como el segundo país de origen de extranjeros naturalizados, por detrás de Albania (26.000) y por delante de Rumanía (16.000).
De acuerdo con la misma fuente, el número total de extranjeros residentes en Italia superó los 5,56 millones a principios de este año, lo que representa un incremento del 3,5% en comparación anual. Este colectivo equivale aproximadamente al 9,4% de la población total del país. El ISTAT atribuye este crecimiento principalmente a un saldo migratorio positivo con el extranjero y al aumento de los nacimientos.
En términos de distribución territorial, la población extranjera se concentra mayoritariamente en el norte del país, con unos 3,23 millones de residentes. El centro de Italia acoge a más de 1,3 millones, mientras que en el sur la cifra se sitúa en torno a 969.000 personas, lo que representa aproximadamente el 5% de la población residente en esas regiones.
En paralelo, el ISTAT señala que la población de nacionalidad italiana supera los 53 millones de personas, aunque ha registrado una disminución de 189.000 individuos. Asimismo, el número total de extranjeros que adquirieron la nacionalidad italiana el último año alcanzó los 196.000, frente a los 217.000 de 2024 y los 214.000 de 2023, una evolución que el instituto vincula a cambios legislativos introducidos por la ley n.º 74, que endurece las condiciones para la adquisición de la nacionalidad por derecho de sangre (iure sanguinis).
El informe también destaca la evolución demográfica del país, con unos 355.000 nacimientos frente a 652.000 defunciones en el último año. El ISTAT subraya la persistente caída de la fecundidad, que se sitúa en 1,14 hijos por mujer, mientras que la esperanza de vida alcanza los 81,7 años para los hombres y 85,7 para las mujeres.
En cuanto a la estructura social, Italia cuenta con 26,6 millones de hogares, con un aumento notable de los hogares unipersonales, que representan el 37,1% del total, frente al 25,9% de hace dos décadas. Las parejas sin hijos se mantienen estables, mientras que los hogares con un solo hijo han crecido hasta representar uno de cada diez.
El instituto estadístico añade además que las personas que viven solas constituyen el 16,9% de la población, mientras que las parejas con hijos representan el 25,8%, categoría que ha registrado el mayor descenso en los últimos años.
