Rue20 Español/Rabat
Intelectuales y diplomáticos de Marruecos y Polonia se reunieron este miércoles en Rabat para conmemorar el 40.º aniversario de la histórica visita del papa Juan Pablo II a Marruecos, invitado por el difunto SM Hassan II. El encuentro, organizado por la Academia del Reino de Marruecos en colaboración con la embajada de Polonia, bajo el lema «De la tolerancia a la hospitalidad», subrayó la importancia de esta visita como símbolo de construcción de puentes entre culturas y religiones en un mundo marcado por tensiones y desafíos globales.
El secretario vitalicio de la Academia del Reino de Marruecos, Abdeljalil Lahjomri, destacó que la memoria de este acontecimiento constituye tanto un deber moral como una herramienta práctica para afrontar los retos contemporáneos. Según Lahjomri, la visita del papa Juan Pablo II reflejó el compromiso histórico de Marruecos con el diálogo y la paz social, consolidando la confianza entre comunidades culturales y espirituales.
En este contexto, Lahjomri subrayó el papel activo de SM Mohammed VI en la promoción de la diplomacia espiritual, la moderación y la tolerancia, así como el posicionamiento de Marruecos como un espacio privilegiado para la construcción de puentes en un mundo cada vez más complejo.
El embajador de Polonia en Rabat, Tomasz Orłowski, consideró que la visita de 1985 representó un encuentro excepcional entre el Comandante de los Creyentes y el Jefe Supremo de la Iglesia Católica, reflejando la valentía del difunto SM Hassan II al tender puentes de entendimiento entre los mundos cristiano y musulmán. Orłowski propuso la celebración de un próximo encuentro en Cracovia, ciudad natal y sede académica del papa Juan Pablo II, con el objetivo de profundizar en la contribución marroquí-polaca al diálogo interreligioso.
El pensador Mohamed Noureddine Afaya recordó que la visita del difunto SM Hassan II al Vaticano en 1980 sentó las bases para la histórica visita del papa, abriendo la vía a un diálogo que busca superar estereotipos y juicios erróneos que dificultan la convivencia entre pueblos.
Por su parte, el secretario de Estado polaco de Asuntos Exteriores, Marcin Bosacki, calificó la visita como un hito en las relaciones entre cristianos y musulmanes y resaltó la posición estratégica de Marruecos, situada en la encrucijada de continentes y culturas, como mediador entre las tres religiones monoteístas, con la construcción de la paz como valor supremo y la lucha conjunta contra el extremismo como responsabilidad compartida.
El encuentro reafirmó que la visita del papa Juan Pablo II sigue siendo un referente para fortalecer la convivencia y el entendimiento mutuo entre comunidades religiosas, consolidando un legado que Marruecos y Polonia buscan mantener vivo a través de intercambios culturales y diplomáticos continuos.
