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Estados Unidos ha puesto sobre la mesa de Naciones Unidas la necesidad de someter a una revisión exhaustiva varias operaciones de mantenimiento de la paz, situando en el centro de este proceso a la misión de la ONU en el Sáhara marroquí (MINURSO), en el marco de una estrategia más amplia orientada a redefinir el papel del organismo internacional y optimizar el uso de sus recursos.
Durante una audiencia celebrada en el Congreso estadounidense dedicada a la reforma de la ONU, el embajador y representante permanente de Washington ante la organización, Mike Waltz, defendió un “retorno a los fundamentos” que dieron origen a Naciones Unidas, centrados en la preservación de la paz y la seguridad internacionales, acompañado de una reducción de la carga burocrática y una mayor eficiencia operativa.
En este contexto, el diplomático subrayó la necesidad de reevaluar aquellas misiones que se han prolongado durante décadas sin registrar avances políticos significativos. A su juicio, algunas operaciones han derivado en estructuras costosas sin resultados tangibles sobre el terreno, lo que obliga a replantear su continuidad bajo criterios más estrictos de eficacia.
Waltz confirmó que la administración estadounidense contempla una revisión estratégica específica de la MINURSO, desplegada desde 1991, en línea con la intención de vincular la permanencia de las misiones de paz a la existencia de procesos políticos efectivos. Esta orientación abre la puerta a eventuales reducciones o incluso al cierre progresivo de aquellas operaciones que no cumplan sus objetivos.
El enfoque defendido por Washington apuesta por misiones más acotadas en el tiempo y sujetas a parámetros claros de desempeño. Según explicó el representante estadounidense, la presencia prolongada de contingentes internacionales puede, en determinados casos, contribuir a perpetuar situaciones de estancamiento en lugar de facilitar soluciones políticas sostenibles.
Asimismo, Estados Unidos promueve la introducción de mecanismos de evaluación periódica, incluida la revisión anual de los mandatos, con el objetivo de ajustar su continuidad a resultados concretos y medibles. Esta lógica de rendición de cuentas busca reforzar la eficacia global de las operaciones de mantenimiento de la paz.
En el plano financiero, Waltz advirtió de que el presupuesto de Naciones Unidas se ha multiplicado por cuatro en los últimos veinticinco años sin un impacto proporcional en la mejora de la seguridad internacional.
En este sentido, recordó que su país aporta cerca de una quinta parte del presupuesto ordinario de la organización, lo que, en su opinión, legitima su exigencia de reformas estructurales profundas.
Entre las propuestas planteadas figura también la reducción del número de efectivos en las misiones en torno a un 25 %, así como la revisión de los mecanismos de compensación a los países contribuyentes de equipo militar, vinculando dichos pagos al uso efectivo de los recursos desplegados, con el objetivo de limitar el gasto innecesario.
Finalmente, el diplomático reiteró el compromiso de Washington con una reforma integral del sistema de Naciones Unidas, insistiendo en que, pese a su potencial, la organización debe reorientar sus prioridades hacia sus funciones esenciales y reforzar tanto su eficiencia como sus mecanismos de control. En este proceso, la revisión de la MINURSO se perfila como uno de los expedientes clave en la redefinición de las operaciones de mantenimiento de la paz.
