Rue20 Español/Fuengirola
La comunidad marroquí residente en Fuengirola, junto con musulmanes de otras nacionalidades, celebra un Ramadán cargado de espiritualidad y tradición en la mezquita Suhail, como refleja un reportaje del medio Rue20.
El centro religioso se convierte cada día en un punto de encuentro donde se combinan la oración y las comidas comunitarias, especialmente la distribución de Harira, la tradicional sopa marroquí.
Inicialmente se preparaban entre 60 y 80 litros diarios, pero la demanda ha aumentado hasta aproximadamente 300 litros, que se ofrecen de manera gratuita a la comunidad, incluyendo españoles y latinoamericanos, según el reportaje.

Los fieles, hombres y mujeres de todas las edades, participan en la ruptura del ayuno y en la oración de tarawih en un ambiente marcado por la devoción.
La mezquita también organiza cenas comunitarias con capacidad para hasta 150 personas y, durante los últimos diez días de Ramadán, ofrece comidas más variadas que incluyen carne, pollo, frutas y un Suhur completo con queso, aceitunas, miel, café, té marroquí y dulces.

El cocinero encargado de la Harira destacó a Rue20 la importancia de mantener vivas las tradiciones culinarias durante el Ramadán y subrayó la colaboración de toda la comunidad, donde hombres y mujeres contribuyen a la preparación de los alimentos.
En declaraciones a nuestro medio, otra persona aseguró que «todos los años se hace lo mismo. Mucha gente viene para desayunar o para llevar comida a su casa. Hay personas que no tienen recursos, hay quienes trabajan mucho y no tienen tiempo para nada. Aquí vienen y se llevan su parte».
Por lo que aseguró «que estamos aquí echando una mano, y no solo somos marroquíes, también hay personas de otros países de África, América Latina y españoles que participan. Es un ambiente diferente al resto del año; aquí nos sentimos como en nuestro país, hablamos árabe, compartimos, rezamos y nos apoyamos mutuamente. Esta mezquita está abierta todo el día, mientras que en otras partes de Europa cierran después de los rezos. Viene gente a descansar, incluso quienes duermen en la calle. Gracias a Dios por este Ramadán; es lo mejor que nos puede pasar, porque muchos nos sentimos solos y aquí encontramos apoyo y comunidad».
La iniciativa no solo garantiza la alimentación de quienes rompen el ayuno fuera de casa, sino que también apoya a quienes no saben cocinar, trabajan largas jornadas o cuentan con recursos limitados.

La mezquita Suhail se consolida así como un espacio de encuentro cultural y espiritual, donde la calidad de la Harira y el espíritu comunitario se convierten en los protagonistas de un Ramadán muy especial en el sur de España.
