Rue20 Español/Madrid
España registró en 2025 un leve aumento en el número de nacimientos por primera vez en una década, aunque el país continúa enfrentando un descenso natural de su población debido al aumento de las defunciones y al envejecimiento demográfico, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
El número total de nacimientos alcanzó los 321.164 en 2025, lo que representa un incremento del 1% en comparación con el año anterior. Este repunte pone fin a una tendencia a la baja que se había prolongado desde 2015. Sin embargo, este aumento no ha sido suficiente para compensar el número de fallecimientos, que ascendió a 446.982, un 2,5% más que en 2024. Como resultado, el país registró un saldo vegetativo negativo de 125.818 personas, marcando el décimo año consecutivo en el que las muertes superan a los nacimientos.
Uno de los cambios más significativos observados en los datos es el aumento progresivo de la edad de maternidad. El porcentaje de nacimientos de madres de 40 años o más ha aumentado del 7,8% en 2015 al 10,4% en 2025, reflejando una tendencia creciente a retrasar la maternidad. Este fenómeno está relacionado con factores sociales y económicos, como la prolongación de los estudios, la inestabilidad laboral y las dificultades de acceso a la vivienda.
El incremento de la mortalidad se ha concentrado principalmente en los grupos de mayor edad, especialmente entre las personas mayores de 80 años, lo que refleja el envejecimiento estructural de la población española. No obstante, los datos también muestran una evolución positiva en la mortalidad infantil, con una reducción del 8,2% en las muertes de menores de cuatro años. Por otro lado, las defunciones entre jóvenes de entre 5 y 29 años experimentaron un ligero aumento, aunque siguen representando una proporción relativamente baja del total.
A nivel territorial, el descenso demográfico es generalizado en la mayoría del país. Solo cuatro territorios lograron registrar un crecimiento natural positivo en 2025: la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, donde el número de nacimientos superó al de fallecimientos. En contraste, regiones como Galicia, Castilla y León y Andalucía registraron los mayores déficits demográficos, debido en gran parte a su elevada proporción de población envejecida.
Madrid destacó como la región con el mayor aumento de natalidad, con un crecimiento del 3,3%, seguida por el País Vasco. Este leve repunte de los nacimientos, aunque simbólico, no altera la tendencia general de envejecimiento y disminución natural de la población en España, lo que plantea importantes desafíos económicos y sociales para el futuro del país, especialmente en relación con el mercado laboral, el sistema de pensiones y la sostenibilidad de los servicios públicos.
