Rue20 Español/Rabat
Los equilibrios turísticos en el norte de África comienzan a mostrar un cambio progresivo a inicios de 2026, con Marruecos consolidándose como un competidor creciente frente a Egipto en la atracción de viajeros internacionales.
Así lo destaca un informe publicado por el portal ruso especializado en turismo y viajes Tourprom, que observa una recomposición gradual de los flujos turísticos en beneficio del Reino.
Según los datos citados por el informe, Marruecos registra una dinámica turística particularmente sostenida, apoyada en una estrategia estructurada que combina un esfuerzo continuo de promoción, la aplicación de una política de “cielos abiertos” favorable al desarrollo de las compañías aéreas y una imagen de país estable y seguro en un entorno regional percibido a veces como incierto.
Esta orientación se refleja en un crecimiento de dos dígitos de las llegadas procedentes de los mercados europeos, así como en un interés creciente de visitantes de América del Norte y Asia.
El enfoque marroquí no se limita al aumento de los volúmenes turísticos, sino que busca también enriquecer la experiencia del viajero. El informe subraya la importancia concedida a la rehabilitación de las ciudades históricas, al apoyo a la artesanía tradicional y a la formación de guías turísticos, iniciativas destinadas a responder a la demanda de autenticidad, historia e inmersión cultural.
El desarrollo de las conexiones aéreas constituye un pilar central de esta estrategia. La ampliación de la red de vuelos de bajo coste que conecta diversas ciudades europeas ha contribuido a mejorar la accesibilidad de destinos como Marrakech y Agadir, tanto en términos de tiempo de viaje como de costes, reforzando así su atractivo para una clientela diversificada.
Frente a este avance, Egipto sigue una trayectoria diferente pero igualmente ambiciosa. El país continúa invirtiendo de manera significativa en grandes proyectos estructurantes; como la construcción de la nueva capital administrativa y la modernización de sus estaciones turísticas, con un énfasis particular en el turismo de alta gama y en la maximización de los ingresos del sector.
Para los turistas rusos, esta competencia amplía el abanico de opciones. Egipto mantiene su estatus de destino tradicional, apreciado por sus precios relativamente asequibles y una oferta consolidada, mientras que Marruecos se perfila como una alternativa más reciente, atractiva para quienes buscan una experiencia distinta, pese a ciertas limitaciones vinculadas al número todavía reducido de vuelos directos y a un coste global considerado más elevado.
En el ámbito aéreo, Royal Air Maroc opera actualmente conexiones diarias entre Moscú y Casablanca, además de tres vuelos semanales desde San Petersburgo. La duración del trayecto, estimada entre seis y siete horas, se considera compatible con estancias turísticas de media y larga duración.
Más allá de los indicadores y las estrategias, Marruecos apuesta por la riqueza de su identidad, ofreciendo una combinación singular de influencias africanas, árabes y europeas, reflejada en sus ciudades imperiales, zocos tradicionales, playas atlánticas y la amplitud del desierto del Sahara. Paralelamente, continúan las inversiones en infraestructuras y servicios con el objetivo de mejorar el confort y la calidad de la acogida.
Según los expertos citados por Tourprom, esta rivalidad entre Marruecos y Egipto, lejos de resultar perjudicial, podría beneficiar al conjunto de la región, al fomentar una competencia considerada “sana”, capaz de elevar los estándares de calidad, mejorar los servicios y reforzar la preservación del patrimonio cultural en ambos países.
