Rue20 Español/Rabat
La exclusión del Polisario de la segunda conferencia ministerial del foro “Asociación Rusia-África”, celebrada los días 19 y 20 de diciembre en El Cairo, evidenció un nuevo “choque diplomático” entre Moscú y Argel, subrayando el distanciamiento continuo entre ambas potencias en el expediente del Sáhara.
La decisión de Rusia, coorganizadora junto con Egipto y la Unión Africana, de limitar la participación únicamente a los Estados africanos miembros de la ONU dejó fuera automáticamente a la autodenominada “rasd”, que carece de reconocimiento internacional y de estatus de Estado soberano.
Esta medida reafirma la postura rusa sostenida desde el lanzamiento del proceso de asociación con África en 2019, replicada en la cumbre Rusia-África en Sochi, en la de San Petersburgo en 2023 y en el foro ministerial celebrado en Sochi en noviembre de 2024, donde Moscú se negó sistemáticamente a invitar al Polisario pese a la presión ejercida por Argelia y Sudáfrica.
Este enfoque refleja la voluntad de Moscú de mantener el foro como un espacio dedicado a la cooperación entre Estados soberanos, evitando su politización o la promoción de conflictos regionales que no cuentan con consenso internacional.
Asimismo, evidencia la comprensión de Rusia sobre la sensibilidad del expediente del Sáhara marroquí, tratándolo bajo la lógica del derecho internacional que reconoce únicamente a los Estados miembros de la ONU y dejando el conflicto dentro de la agenda de este organismo.
Argelia, por su parte, no ocultó su malestar. Según fuentes presentes en El Cairo, funcionarios argelinos intentaron promover la presencia del Polisario a través de reuniones bilaterales y paralelas, incluyendo un encuentro entre el ministro de Asuntos Exteriores argelino, Ahmed Attaf, y su homóloga de Namibia, Selma Ashipala-Musavyi, para discutir el expediente bajo la categoría de “cuestiones africanas actuales”. Sin embargo, estos esfuerzos no lograron afectar el consenso ruso ni desviar los objetivos del foro, centrados en reforzar la asociación económico-comercial entre Rusia y África.
La elección de El Cairo como sede del evento, junto con el respaldo de Egipto a la soberanía e integridad territorial de los Estados africanos, reforzó aún más la tendencia de excluir agendas unilaterales o separatistas de la plataforma. Argelia, que se ha presentado históricamente como un actor clave dentro de la Unión Africana, se encontró nuevamente en una posición diplomática delicada, evidenciando la limitación de la propuesta separatista para influir en foros internacionales de alto nivel.
Este escenario coincide con el reconocimiento creciente de la iniciativa de autonomía marroquí, respaldada por la resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU, y pone de relieve la apertura rusa hacia soluciones políticas consensuadas.
La abstención de Moscú frente al veto contra esta resolución y el anuncio previo de Lavrov sobre su apoyo a la propuesta de autonomía marroquí sorprendieron a Argelia, su principal cliente africano en materia de armas y material militar, marcando un giro significativo en el posicionamiento de Rusia respecto al expediente del Sáhara marroquí.
