Rue20 Español/Rabat
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá afirmó que Ottawa sigue “con gran interés” el aumento del apoyo internacional a la iniciativa de autonomía presentada por Marruecos para el Sáhara, al tiempo que subrayó la continuidad de su respaldo a un proceso liderado por las Naciones Unidas, en estricto respeto de los principios de la organización internacional.
En declaraciones al medio Hespress, la diplomacia canadiense precisó que su posición se inscribe en el seguimiento de los recientes desarrollos diplomáticos, incluida la adopción por el Consejo de Seguridad de la ONU de la resolución número 2797, y en la continuación de las consultas con las distintas partes implicadas.
El Ministerio destacó, asimismo, la solidez y el carácter ascendente de las relaciones entre el Reino de Marruecos y Canadá desde el establecimiento de vínculos diplomáticos en 1962. A lo largo de las décadas, esta relación se ha visto reforzada por una cooperación política constructiva y por activos intercambios humanos, apoyados en la dinámica comunidad marroquí residente en Canadá.
En los últimos años, añadió, Ottawa percibe su relación política con Rabat como cada vez más positiva, con una cooperación centrada en ámbitos clave como la seguridad y el compromiso multilateral.
En este contexto, la Cancillería canadiense señaló que la seguridad se ha consolidado como un pilar esencial de la cooperación bilateral, considerando a Marruecos un socio fiable en la lucha contra el terrorismo y el extremismo violento.
A través del Programa de Desarrollo de Capacidades para la Lucha contra el Terrorismo (CTCBP), Canadá aporta cerca de 7 millones de dólares para apoyar proyectos bilaterales y regionales destinados a reforzar la aplicación de la ley, la seguridad de fronteras y aeropuertos, así como la prevención a nivel comunitario.
Ambos países cooperan igualmente en el marco de la Francofonía, donde defienden valores compartidos como la gobernanza democrática, los derechos humanos y el desarrollo inclusivo.
Al abordar los conflictos y tensiones regionales en el Magreb y el Sahel, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá subrayó la importancia estratégica de ambas regiones, advirtiendo que los conflictos y desacuerdos representan graves amenazas para la estabilidad regional e internacional, con amplias repercusiones negativas sobre el bienestar de las poblaciones.
En este sentido, Ottawa afirmó haber contribuido activamente a los esfuerzos de paz y seguridad mediante la implicación diplomática, asociaciones estratégicas y programas específicos.
En el marco de la Estrategia para África 2025, Canadá pone un énfasis particular en la diversificación económica, la gobernanza democrática y la prevención de conflictos. Programas como el CTCBP apoyan iniciativas en todo el continente, incluida África Occidental y el Magreb, para combatir el extremismo violento y las amenazas transfronterizas.
Además, un programa regional específico para el Sahel impulsa acciones destinadas a reforzar la resiliencia de las comunidades más afectadas por los conflictos, contribuyendo a una estabilidad regional más amplia.
La diplomacia canadiense confirmó igualmente el nombramiento de un enviado especial para la región del Sahel con el objetivo de reforzar la implicación de Canadá en la zona y en los foros regionales e internacionales dedicados a mejorar la situación sobre el terreno. Pese a la complejidad del entorno, Ottawa mantiene su presencia diplomática en Malí y Burkina Faso.
Finalmente, el ministerio subrayó que Canadá reconoce la visión a largo plazo y el liderazgo de Marruecos en la promoción de la seguridad y la prosperidad en la región del Sahel. Aunque no es miembro de la OTAN, su estrecha asociación estratégica con la Alianza en el marco del Diálogo Mediterráneo durante las últimas tres décadas lo consolida, según Ottawa, como un actor clave en los esfuerzos de seguridad regional.
