Rue20 Español/Rabat
El Abbas Tahri Joutey Hassani
La adopción de la resolución 2797 por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el pasado 31 de octubre, confirma el fortalecimiento de Marruecos en el dossier del Sáhara y evidencia el debilitamiento de Argelia, según un análisis reciente del Real Instituto Elcano.
El estudio subraya que la histórica propuesta de un referéndum de autodeterminación, que durante décadas constituyó el eje central del plan de la ONU, parece hoy definitivamente descartada. Todas las cartas, asegura el instituto español, se encuentran en manos de Marruecos, cuya posición se ha visto reforzada en los ámbitos militar, político y diplomático.
Desde la Marcha Verde, cuyo cincuenta aniversario se celebra este año, Marruecos ha consolidado su control sobre cerca del 80% del territorio conocido como «Sahara útil».
Este dominio se sustenta en una clara superioridad militar, reforzada por la cooperación estratégica con Estados Unidos en materia de equipamiento moderno. Frente a esto, el frente separatista del polisario aparece debilitado, incapaz de modificar la correlación de fuerzas, a pesar de la reanudación de las hostilidades en 2020.
El informe destaca también la cohesión interna de Marruecos en torno a la marroquinidad del Sáhara y el impacto positivo de las inversiones sostenidas en las provincias del Sur, que han transformado la región, atraído a nuevos habitantes y mejorado las condiciones económicas locales. Por el contrario, los campamentos del polisario en Tinduf sufren escasez de recursos y aislamiento político, sin capacidad de atender a una población cada vez más frustrada.
Aislamiento diplomático de Argelia
En el plano internacional, el Real Instituto Elcano señala un claro vuelco a favor de Marruecos. Desde su retorno a la Unión Africana en 2017, Rabat ha incrementado su influencia. Varios actores globales, entre ellos Estados Unidos, Francia, España, Reino Unido y Alemania, respaldan la visión marroquí de una solución considerada «realista y viable».
Argelia, principal respaldo del frente separatista, emerge como un actor marginado. Su ausencia en la votación de la resolución 2797 refleja, según el instituto, un «agotamiento diplomático» más que una verdadera contestación, evidenciando que el dossier se ha convertido para el país norteafricano en una carga sin perspectivas de beneficio político.
El estudio concluye que Marruecos debería ahora avanzar hacia la «integración completa» del territorio, apoyándose en una correlación de fuerzas ampliamente favorable. La dinámica actual, apunta el análisis, confirma la victoria del pragmatismo político y diplomático de Rabat sobre las posturas ideológicas de un frente separatista debilitado y respaldado por una Argelia cada vez más aislada.
