Rue20 Español/Rabat
España ha intensificado su cooperación en materia de seguridad con Marruecos, invirtiendo más de 164 millones de euros desde 2018.
Esta inversión, revelada a través de una respuesta parlamentaria del gobierno español, subraya la importancia estratégica de la colaboración con Rabat en la lucha contra la migración, la trata de personas y la delincuencia transnacional.
Los fondos, gestionados a través del programa de cooperación internacional del Ministerio del Interior español, se han destinado a fortalecer las capacidades de Marruecos en el control fronterizo y la lucha contra las redes criminales.
El apoyo ha incluido la provisión de equipos técnicos sofisticados, como sistemas de vigilancia, drones, chalecos antibalas y vehículos todoterreno, así como materiales de comunicación y logística moderna. Además, España financia la formación especializada de las fuerzas de seguridad marroquíes para mejorar su eficacia operativa frente a los desafíos migratorios y las amenazas transfronterizas.
Marruecos es considerado un socio clave en esta estrategia, actuando como un «escudo avanzado» para Europa en la contención de los flujos migratorios y el desmantelamiento de las redes criminales.
La cooperación bilateral se extiende a programas multilaterales, como los equipos conjuntos de investigación y las asociaciones operativas europeas. Marruecos también participa en proyectos como GAR-SI SAHEL, financiado por la Unión Europea, para combatir el terrorismo y el crimen organizado en la región del Sahel.
El gobierno español defiende un enfoque «global y equilibrado» en su política migratoria, que combina seguridad, cooperación y gestión organizada de los flujos.
La colaboración con Marruecos y otros países africanos es vista como esencial para frenar el tráfico, reducir las salidas y salvar vidas en el mar.
Esta estrategia ya ha producido resultados tangibles, con la coordinación entre las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes que ha permitido contener varias oleadas migratorias y neutralizar redes de traficantes.
Para muchos observadores, la inversión refleja la creciente confianza de Madrid y Bruselas en Marruecos. En un contexto de inestabilidad en la región del Sahel, Marruecos se destaca como un socio fiable con una capacidad probada en el control de fronteras y la cooperación internacional, lo que lo convierte en un pilar de la política europea de estabilización de la vecindad sur.
El apoyo financiero y técnico a Marruecos es parte de una estrategia a largo plazo, reconociendo que una política migratoria efectiva requiere la participación activa de Rabat.
El objetivo es abordar simultáneamente los desafíos de seguridad y humanitarios, luchando contra las redes criminales y protegiendo las vidas de aquellos que se embarcan en peligrosas travesías.
