Rue20 Español/El Aaiún
Rabat intensifica su diplomacia con Pekín para consolidar el reconocimiento internacional de su soberanía sobre el Sáhara.
Marruecos continúa su estrategia de diversificación de apoyos internacionales a su soberanía sobre el Sáhara, buscando ahora una mayor implicación de China en el asunto.
La reciente visita del Ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, a Pekín (19-20 de septiembre) confirma esta tendencia.
La visita de Bourita, que culminó con la firma de un memorando y la creación de un mecanismo de diálogo permanente, busca institucionalizar el diálogo estratégico entre ambos países.
Esta intensificación de las relaciones sino-marroquíes, iniciada con la visita real de 2016 y reforzada con la visita del presidente chino a Marruecos en 2024, trasciende los acuerdos comerciales y se extiende a la coordinación diplomática en diversos ámbitos: político, económico, cultural y humano.
El comunicado conjunto emitido tras el encuentro subraya la voluntad de ambas partes de construir una relación de igual a igual y ampliar la cooperación multilateral.
Un aspecto crucial de esta nueva etapa en las relaciones bilaterales es la cuestión del Sáhara marroquí. Tradicionalmente prudente en este tema, China parece estar mostrando signos de un cambio de postura.
La exclusión de presuntos representantes del Polisario de importantes foros sino-africanos, el tono de las declaraciones oficiales en encuentros multilaterales y recientes análisis estratégicos internacionales apuntan a un posible reequilibrio de la posición de Pekín a favor de la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara bajo soberanía marroquí.
Este cambio de enfoque se atribuye a varios factores. Marruecos ofrece a China atractivas oportunidades de inversión en infraestructuras, industria y logística, además de un acceso estratégico a Europa y África Occidental.
Por su parte, China, priorizando sus intereses económicos y su influencia en África, busca asociaciones estables que se alineen con sus proyectos regionales.
A ello se suman gestos diplomáticos concretos, como la exclusión del Polisario de plataformas diplomáticas panafricanas, que evidencian una postura más firme hacia la milicia separatista y sus aliados, especialmente Argelia.
Marruecos, reafirmando su compromiso con el principio de no injerencia y la centralidad de la ONU en la resolución de conflictos, promueve su propuesta de autonomía bajo soberanía marroquí como la base para una solución política y una asociación duradera.
Este posicionamiento, reiterado al más alto nivel, se presenta como condición previa para profundizar las relaciones bilaterales.
La diplomacia marroquí busca capitalizar sus recientes logros diplomáticos con Occidente para obtener nuevos apoyos en Pekín y Moscú, vinculando los beneficios económicos a la alineación política.
Si esta tendencia se consolida, podría producirse un reequilibrio significativo en el escenario regional y en el tratamiento de la cuestión del Sáhara marroquí en el Consejo de Seguridad de la ONU en las próximas semanas.
