Rue20 Español/Rabat
Marruecos fue el invitado de honor en la 7ª edición de la Villa Internacional de la Gastronomía, celebrada en París del 11 al 14 de septiembre.
A los pies de la Torre Eiffel, el Reino ofreció a los visitantes una experiencia inmersiva en su rica cultura culinaria, compartiendo la generosidad y el refinamiento de sus tradiciones a través de una sinfonía de sabores y emociones.
El pabellón marroquí, decorado con vibrantes colores nacionales y motivos tradicionales, transportó a los asistentes a un ambiente cálido y festivo. Alfombras, linternas, zellige, cerámicas y una exquisita muestra de platos típicos evocaron la legendaria hospitalidad del Reino.
Más allá de la simple degustación, el espacio se convirtió en un punto de encuentro e intercambio cultural, donde los sabores narraron la historia y la pasión de un pueblo.
La iniciativa, impulsada por Hassan Ichouan, un joven apasionado por la gastronomía marroquí, buscó trascender las fronteras del gusto y conectar con el público a un nivel más profundo.
«Quería que el público descubriera o redescubriera nuestro patrimonio a través del lenguaje universal de los sabores, y que sintieran la generosidad, la historia y las emociones que transmite la cocina marroquí», declaró Ichouan.
Su objetivo fue rendir homenaje a la excelencia de la gastronomía de su país, presentando una fusión de tradición y modernidad en el marco incomparable de la Torre Eiffel.
Anne-Laure Descombin, fundadora de la Villa Internacional de la Gastronomía, destacó la importancia del evento como un espacio de transmisión cultural.
«Esta villa no es solo un lugar de degustación, sino un espacio de encuentros y emociones. Nuestros patrimonios culinarios están vivos y cuentan lo que somos, lo que compartimos», afirmó.
La Villa, que se ha convertido en una cita imprescindible en la capital francesa, ofreció durante cuatro días un viaje culinario único a través de las culturas del mundo.
Los asistentes disfrutaron de degustaciones, venta de productos, talleres de artesanía, conciertos, espectáculos y exposiciones en un ambiente distendido y festivo.
La participación de Marruecos como invitado de honor enriqueció esta edición, dejando una huella imborrable en el paladar y el corazón de los visitantes.
