Rue20 Español/Rabat
El Ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, condenó enérgicamente las acciones de Israel en la Franja de Gaza, calificándolas de «agresivas» y una «amenaza para la seguridad y la estabilidad mundial».
Durante una rueda de prensa celebrada el jueves en Rabat, tras un retiro de alto nivel sobre el futuro de las relaciones euromediterráneas, Bourita declaró que la situación en Gaza «interpela a la conciencia humana» y socava décadas de esfuerzos de paz.
Bourita, cuyo país preside el Comité Al-Quds, reiteró la «firme condena y el rechazo absoluto» de Marruecos a las prácticas israelíes contra los civiles palestinos, incluyendo el desplazamiento forzado y el bloqueo que causa hambre.
El ministro criticó las acciones de Israel por violar el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, argumentando que la falta de una respuesta internacional contundente crea un peligroso precedente.
El ministro marroquí rechazó las declaraciones sobre la deportación de los habitantes de Gaza, calificándolas de «peligrosas» y una amenaza para la estabilidad regional.
Además, expresó su preocupación por las incursiones en Al Quds, que, según afirma, transforman un conflicto político en uno religioso, exacerbando el extremismo y el odio. Jerusalén, históricamente un lugar de convivencia, ahora sufre las consecuencias de estas tensiones.
Bourita también condenó el reciente ataque israelí contra Qatar y expresó el apoyo de Marruecos a la celebración de una cumbre árabe-islámica para abordar la escalada del conflicto. El ministro advirtió que la situación actual es «muy peligrosa» y requiere una respuesta responsable de la comunidad internacional y del Consejo de Seguridad para evitar consecuencias indeseables.
A pesar de la condena a las acciones israelíes, Bourita reafirmó el compromiso de Marruecos con la paz como «opción estratégica» para el futuro de la región. Reiteró el apoyo del reino a la solución de dos Estados, con un Estado palestino en las fronteras de junio de 1967 y Al Quds Oriental como su capital, como la única vía para lograr la estabilidad y la paz duradera en la región. El ministro advirtió que cualquier medida contraria a este objetivo solo intensificará la tensión y el extremismo, sin eliminar la necesidad fundamental de un Estado palestino.
