Rue20 Español/Dajla
La Iniciativa Atlántica, impulsada por Marruecos, se presenta como una ambiciosa estrategia para conectar el Sahel con el mundo a través de sus infraestructuras portuarias y logísticas.
Más allá de la integración económica, este proyecto redefine el tablero geopolítico de la región, con Mauritania como pieza clave, según un reciente estudio del Policy Center for The New South (PCNS) titulado La Iniciativa Atlántica y las relaciones Marruecos-Mauritania.
El estudio, elaborado por Fadoua Ammari y Rida Lyammouri, investigadores del PCNS, analiza cómo esta iniciativa, anunciada por el Rey Mohammed VI durante el 48º aniversario de la Marcha Verde, reconfigura las relaciones bilaterales entre Rabat y Nuakchot.
La propuesta ofrece a los países sahelianos sin litoral, como Mali, Níger, Burkina Faso y Chad, un acceso directo al Océano Atlántico a través de la red de carreteras, ferrocarriles y puertos marroquíes, con el futuro puerto de aguas profundas de Dajla como eje central. El objetivo es transformar el aislamiento geográfico del Sahel en una oportunidad de desarrollo y ofrecer una alternativa a la inestabilidad que azota la región.
La Iniciativa Atlántica también se perfila como una herramienta diplomática y estratégica para Marruecos, consolidando su posición como puente entre el Magreb, el Atlántico y África Occidental, a la vez que refuerza la centralidad del Sáhara marroquí.
La elección de Dajla como punto neurálgico del corredor no es casual, ya que sitúa a las provincias del Sur en el corazón de los flujos comerciales y, de manera indirecta, en el centro del reconocimiento diplomático internacional. La apertura de consulados en Dajla por parte de Burkina Faso y Chad en 2024 ilustra esta dinámica.
En un contexto de retracción de la presencia occidental en el Sahel, Marruecos se posiciona como un socio africano confiable, promoviendo una cooperación «federadora y pragmática», según los investigadores. Esta estrategia, interrumpida por la suspensión de su adhesión a la CEDEAO en 2017, encuentra un nuevo impulso con la Iniciativa Atlántica.
Mauritania, único país saheliano con costa atlántica, emerge como un actor fundamental en este proyecto. Nuakchot, tradicionalmente al margen de las dinámicas regionales, ve en esta iniciativa una oportunidad histórica para capitalizar su posición geográfica en los corredores logísticos y energéticos.
La mejora en las relaciones bilaterales entre Rabat y Nuakchot es palpable desde la elección del presidente Mohamed Ould Ghazouani en 2019. Su visita oficial a Rabat en diciembre de 2024, la primera en más de una década, culminó en importantes acuerdos, incluyendo una interconexión eléctrica. En febrero de 2025, Mauritania facilitó el tránsito de transportistas marroquíes con visados de entradas múltiples.
La Iniciativa Atlántica trasciende el ámbito comercial y aspira a rediseñar el mapa regional de África Occidental. Para Marruecos, representa la consolidación de su rol como centro neurálgico africano y el fortalecimiento de su diplomacia. Para Mauritania, se abre una ventana histórica para convertir su relativo aislamiento en una palanca de desarrollo multidimensional.
El éxito del proyecto, según los investigadores del PCNS, depende de la protección efectiva de las rutas, la integración de Mauritania como actor central y el reconocimiento mutuo de los intereses estratégicos. De lo contrario, el corredor atlántico corre el riesgo de quedar en una ambición inconclusa.
En el horizonte se vislumbra una nueva arquitectura regional, más integrada, inclusiva y potencialmente más estable. Su materialización dependerá de la capacidad de Marruecos y Mauritania para transformar su acercamiento en una asociación sólida, capaz de resistir las presiones geopolíticas y la inestabilidad del Sahel.
