Rue20 Español/El Aaiún
Mientras Siria busca abrir un nuevo capítulo tras catorce años de un devastador conflicto, un informe reciente de la organización Dawn MENA destapa un aspecto poco conocido de la guerra: la participación de miembros del Polisario, la milicia separatista respaldada por Argelia, en apoyo al régimen de Bashar al-Assad, entrenados por Irán y su aliado Hezbollah.
Desde el estallido de la guerra siria en 2011, Irán ha desplegado una ambiciosa estrategia para consolidar una ruta terrestre hacia el Mediterráneo, fortaleciendo a Hezbollah, su principal brazo armado en la región.
Para ello, Teherán ha orquestado una red de milicias extranjeras que incluye a los hutíes de Yemen, milicias iraquíes, las brigadas afganas Fatemeyyoun y las paquistaníes Zainabiyyoun, según detalla el informe. En este complejo entramado, el Frente Polisario emerge como un actor no inesperado.
Documentos sirios autenticados, junto con informes que citan a responsables regionales y europeos, confirman el envío de cientos de combatientes del Polisario a Siria. Algunos se integraron directamente en el ejército árabe sirio, mientras que otros recibieron entrenamiento militar en el Líbano bajo la supervisión de Hezbollah.
Un documento oficial de 2012, hallado en los archivos de los servicios de inteligencia sirios, revela que al menos 120 combatientes del Polisario estuvieron presentes en el país desde las primeras ofensivas de la oposición, organizados en cuatro brigadas que participaron en combates junto a las fuerzas de Assad.
Reportes de medios como The Washington Post y Deutsche Welle Arabic han corroborado estas revelaciones, aportando imágenes limitadas y testimonios de fuentes de seguridad.
Según estas, tras el colapso del régimen sirio en diciembre de 2024, algunos combatientes del Polisario huyeron al Líbano, mientras que otros fueron capturados en la región de Idlib.
El respaldo de Argelia al régimen de Assad ha sido un factor clave en esta dinámica. Expertos señalan que la relación entre Damasco y Argel facilitó la incorporación de los combatientes del Polisario. «El régimen sirio siempre ha utilizado grupos separatistas como palanca contra sus adversarios», explica Wael Olwan, director de investigación del centro Jusoor Studies en Damasco.
En febrero de 2025, el ministro argelino de Asuntos Exteriores, Ahmed Attaf, visitó Damasco para negociar la liberación de combatientes argelinos y miembros del Polisario detenidos.
Sin embargo, las autoridades sirias rechazaron la solicitud y anunciaron planes para juzgar a aproximadamente 500 individuos, incluyendo algunos oficiales argelinos.
Fuentes locales indican que la mayoría de los combatientes del Polisario arrestados permanecen bajo custodia, y varios habrían confesado vínculos con la Guardia Revolucionaria Iraní y los servicios de inteligencia argelinos. Algunos incluso habrían admitido su participación en crímenes de guerra contra civiles sirios, según el informe de Dawn MENA.
Mientras Siria enfrenta el desafío de la reconstrucción, el papel de los combatientes extranjeros sigue siendo un tema relegado en el debate público.
La Comisión Siria de Justicia Transicional ha expresado su intención de colaborar con Interpol y otras instancias internacionales para perseguir a los responsables de los crímenes de guerra cometidos durante el régimen de Assad.
La implicación del Frente Polisario en Siria, junto a Hezbollah y las fuerzas de Assad, añade una capa más de complejidad a un conflicto marcado por la instrumentalización de grupos armados al servicio de agendas regionales.
Este descubrimiento plantea interrogantes sobre las dinámicas de poder en la región y el impacto de las alianzas transnacionales en uno de los conflictos más devastadores de las últimas décadas.
