Rue20 Español/Ciudad de México
Por Moisés Amselem Elbaz
El proyecto del Nigeria-Morocco Gas Pipeline (NMGP), valorado en 25.000 millones de dólares, trasciende su dimensión energética: es la piedra angular con la que Marruecos redefinirá su papel global en la próxima década. Con un recorrido de 6.000 km que conectará Nigeria con 13 países africanos y Europa, este gasoducto posicionará a Marruecos como un puente indispensable entre continentes, reconfigurando el equilibrio estratégico en el norte de África.
1. Ventajas estratégicas del NMGP Más que un gasoducto
A) Conectividad energética entre África y Europa
Acceso a mercados estratégicos: Marruecos se erige como el corredor físico para transportar el gas nigeriano (6 billones de m³ de reservas) a Europa, ávida de diversificar sus fuentes tras la crisis energética por la guerra en Ucrania.
Integración regional africana: 13 países (Ghana, Senegal, Mauritania, etc.) accederán a energía asequible, catalizando industrialización y estabilidad socioeconómica en África Occidental.
B) Posicionamiento geopolítico de Marruecos
Hub energético continental: Atraerá inversiones en infraestructura crítica (plantas de licuefacción, puertos de aguas profundas) y reforzará su voz en la Unión Africana y el Diálogo 5+5.
Diplomacia económica: El proyecto consolida a Marruecos como líder en la cooperación Sur-Sur, promoviendo un modelo de desarrollo inclusivo para África.
C) Beneficios económicos directos
Ingresos por tránsito: Derechos de paso y acuerdos preferenciales con la UE, especialmente con España y Portugal.
Modernización industrial: Transferencia tecnológica y creación de 50.000 empleos en construcción, mantenimiento y logística.
2. Claves de la estrategia marroquí De la energía al poder blando
A) Alianzas con Europa: Interdependencia calculada
España como pivote estratégico: El tramo final cerca de Canarias reforzará la interdependencia energética, facilitando acuerdos bilaterales en sectores como la acuicultura, turismo e inversión tecnológica.
Atractivo para la UE: Europa priorizará a Rabat como socio estable, consolidando iniciativas como el «Green Partnership» UE-Marruecos (2022) y facilitando inversiones en hidrógeno verde.
B) Liderazgo en África Occidental: Soft power energético
Influencia en la CEDEAO: Al garantizar energía a países como Gambia o Guinea-Bissau, Marruecos ampliará su red de aliados y ganará peso en decisiones clave (ej.: proyectos de infraestructura regional).
Cooperación técnica: Compartirá expertise en gestión de recursos energéticos con naciones africanas, posicionándose como mentor en transiciones sostenibles.
C) Fortalecimiento de las Provincias del Sur: Desarrollo y soberanía
La construcción del NMGP en las Provincias del Sur es un pilar para:
1. Integración económica nacional: Generará 10.000 empleos locales y conectará la región a redes energéticas globales, impulsando polos industriales en Dakhla y Laayoune.
2. Cohesión territorial: La infraestructura reforzará la conectividad interna del Reino, integrando las Provincias del Sur a la economía marroquí mediante corredores logísticos y centros de innovación.
3. Proyección internacional: El gasoducto destacará el rol de la región como nodo estratégico en el Atlántico africano, atrayendo inversiones de socios como Emiratos Árabes y Arabia Saudí.
Estrategia complementaria
Diplomacia de inversión: Acuerdos con actores globales para desarrollar parques solares en las Provincias del Sur, alineados con la visión de Marruecos como líder en energías renovables.
Narrativa de prosperidad: Presentará el proyecto como un modelo de desarrollo territorial equilibrado, vinculando las zonas rurales del sur a la modernidad urbana.
D) Transición energética: Del gas a las renovables
Combustible puente: Marruecos promoverá el gas como «energía de transición» mientras escala su capacidad en energía solar (Proyecto Noor) y eólica (parques en Tarfaya), accediendo a fondos climáticos de la UE.
3. Desafíos y mitigación: Riesgos en el horizonte
Inestabilidad en África Occidental:
Marruecos negociará acuerdos de seguridad con Nigeria y Níger para proteger el gasoducto de grupos insurgentes.
Presión ambiental: Compensará el impacto del tramo submarino cerca de Canarias con proyectos de conservación de arrecifes y cooperación con ONGs europeas.
Dependencia energética: Diversificará su matriz con hidrógeno verde (proyecto anunciado en 2023 con Alemania) para consolidar su liderazgo en energías limpias.
4. Implicaciones globales
Un nuevo orden regional
Oportunidad para Europa: La UE priorizará la seguridad energética, acelerando inversiones en infraestructura conjunta con Marruecos, como interconexiones eléctricas submarinas.
Atracción de potencias emergentes:
Países como India o Brasil o México buscarán alianzas con Rabat para acceder a mercados africanos a través del corredor del NMGP.
Integración atlántica:
El gasoducto consolidará a Marruecos como eje de la conectividad entre África, Europa y América, aprovechando su posición geoestratégica.
Marruecos, arquitecto de la conectividad transcontinental
En 2034, el NMGP habrá reconfigurado el mapa geoeconómico del Atlántico africano, permitiendo a Marruecos:
Consolidar su soberanía mediante el desarrollo integral de las Provincias del Sur.
Emerger como potencia mediadora entre África y Europa, capitalizando su estabilidad política y visión de largo plazo.
Diversificar su influencia más allá del Mediterráneo, posicionándose como interlocutor clave en la gobernanza energética global.
Este proyecto no solo redefine la conectividad energética: simboliza la ambición marroquí de ser un puente entre civilizaciones, culturas y economías. Mientras Europa redibuja su estrategia africana, Marruecos escribe su propio guion: el de un Reino que convierte su geografía en destino, y su visión en realidad.
Perspectiva 2025
A dos años del inicio de la construcción, Marruecos ya ha firmado acuerdos preliminares con 8 de los 13 países africanos involucrados, mientras España y la UE han destinado 2.000 millones de euros en fondos de cohesión para garantizar la seguridad del tramo submarino. El mundo observa cómo este megaproyecto redefine el futuro energético y geopolítico del Atlántico.
