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En un contexto de reconfiguración de los flujos globales de gas natural, impulsado por tensiones geopolíticas y la transición energética, Marruecos se ha consolidado como el principal mercado de exportación para España a finales de junio de 2025.
El Reino recibió más de un tercio de las exportaciones ibéricas de gas, superando a otros socios tradicionales como Francia.
Según datos de la agencia catalana Europa Press, España exportó 858 gigavatios hora (GWh) de gas natural a Marruecos, lo que representa el 35,5% del total de sus exportaciones en junio de 2025. Esta cifra contrasta con los 354 GWh (14,6%) exportados a Francia, el segundo mayor receptor.
Este cambio en la dinámica energética subraya la creciente importancia de Marruecos como actor regional en la transición energética y la seguridad del suministro. El fortalecimiento de las interconexiones gasísticas entre ambos países y la creciente capacidad de importación marroquí, especialmente a través de infraestructuras de regasificación, contribuyen a esta tendencia.
La diversificación de las fuentes de suministro y la adaptación a las limitaciones geopolíticas son factores clave en esta reconfiguración. España, como un importante hub gasístico europeo, juega un papel estratégico en esta redistribución, y Marruecos se beneficia de esta posición para asegurar su propio abastecimiento.
Las exportaciones totales de gas natural de España en junio de 2025 alcanzaron los 2.415 GWh, un descenso del 40% en comparación con el mismo período del año anterior. El suministro por gasoducto representó el 52,1% del total, mientras que el gas natural licuado (GNL) contribuyó con el 47,9%.
En cuanto a las importaciones, España registró un aumento del 3,7% en junio, alcanzando los 25.173 GWh. Este incremento se debe principalmente al aumento de las importaciones de GNL (+19%), mientras que las importaciones por gasoducto disminuyeron un 20,8%.
La creciente asociación energética entre España y Marruecos abre perspectivas de cooperación reforzada, tanto a nivel técnico como estratégico. Esta colaboración podría impulsar una mayor integración regional de los mercados energéticos, fomentando la complementariedad y la resiliencia frente a las fluctuaciones internacionales.
El auge de Marruecos como cliente estratégico para el gas español refleja la voluntad del Reino de asegurar su suministro energético y consolidar su posición en la arquitectura energética regional.
Esta dinámica podría redefinir las alianzas euromediterráneas, basándose en la interdependencia, la complementariedad tecnológica y la capacidad de respuesta ante las crisis.
